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Atrapados por la realidad

Hay una enfermedad que se da en los gatos que consiste en una telilla transparente que envuelve el globo ocular. Es otro párpado que indica una alteración en su estado de salud y provoca en el animal dificultades visuales. Igual que el gato enfermo, los protagonistas del primer largometraje del director barcelonés Paco Jódar, titulado El tercer párpado, tienen una visión distorsionada de la realidad. El filme, que está en fase de rodaje, retrata a una juventud desorientada que lucha por ver claro a través de esa telilla. La película es una producción independiente protagonizada por Carmen Duna y Xavier Lite. El equipo rueda en Barcelona. Domingo pasado por la tarde. En Poble Sec, justo donde la avenida Miramar empieza a escalar Montjuïc, hay un edificio fantasma; no está registrado; es un edificio sin papeles. Aquí se desarrolla la escena final de la película. ¿Cuáles son los antecedentes? Alberto y Silvia son camareros en un viejo cine reconvertido y aceptan participar en una película pornográfica por motivos económicos. A ella la acucian las deudas (sobre todo la hipoteca de su piso); él sólo tiene una aspiración: ser entrenador de fútbol. La incursión de los dos protagonistas en el intrigante mundo de la pornografía les lleva a vivir situaciones límite de las que no saldrán indemnes. "Es una historia de personajes cotidianos, con un tono de barrio muy popular", explica Paco Jódar, que, además de realizador, es coautor del guión junto a Raúl Hamsa. La jornada de rodaje se centra en una escena en la que Silvia (papel interpretado por Carmen Duna) y Alberto (Xavier Lite) entablan una conversación después de que él la rescata del rodaje de una película. Se encuentran en el interior de un Panda azul turquesa frente al edificio en el que más tarde se rodará la última secuencia. La actriz va vestida de cuero negro y lleva kilos de maquillaje. "No vamos a dejar este plano hasta que quede perfecto", afirma el director. Es la escena más importante de la película. "Silvia toca fondo, baja a los infiernos", explica Carmen Duna durante la sesión de maquillaje. "Aunque tiene todos los ingredientes para no salvar nada, me gusta porque es valiente", añade la actriz, que prefiere trabajar en películas dramáticas: "Me gusta el drama, me quedo muy a gusto; lloro, me pongo histérica y, cuando acabo, me siento estupendamente". Rodar en la calle no es fácil, aunque se trate de un lugar apartado del tráfico del centro. Imprevistos varios: un conductor que no respecta la señal de alto de un miembro del equipo porque la confunde con una petición de ayuda, la alarma incontrolada de un turismo aparcado a 20 metros, las gaviotas, los perros, los habitantes del edificio hablando ajenos al silencio requerido (un miembro del equipo les advierte y una de las señoras se lleva la mano a la boca avergonzada). Las vecinas les animan: "Ya veréis, os vais a hacer famosos; de aquí a Hollywood con el [Antonio] Banderas", les grita una de ellas desde el balcón. A la séptima toma va la vencida. "Esto es lo que me gusta del cine, mantener la concentración pase lo que pase; es una prueba, aunque un poco incómoda", comenta Xavier Lite. El actor interpreta a un hombre de pocas palabras, pocos amigos y muy introvertido, características que, para Lite, han supuesto de su parte un importante trabajo de contención interpretativa. "Alberto se mete en las tramas oscuras del porno, pero no haría lo que fuera por conseguir su principal objetivo: ser entrenador de fútbol; cuando conoce a Silvia deja de pensar en sí mismo y se concentra en ayudarla", explica el actor, que ha trabajado en películas como Makinavaja o Asunto interno. Al contrario de lo que se pudiera imaginar, no hay escenas de cama en la película; al menos no hay pornografía. El punto de intriga se respira en todo el filme, que se ha rodado en Fraga (Huesca), Barcelona y Montcada i Reixac. "Suena a tópico, pero el rodaje ha ido perfectamente bien", según explica el director. La convivencia ha sido muy intensa: "En Huesca dormimos en una escuela, en literas, y parecía que hubiésemos vuelto a la infancia, cuando nos íbamos en verano a las colonias", comenta Lite. "Crea un mono: cuando tienes un día libre, piensas más en la película que nunca", añade la actriz protagonista. La jornada acaba con el rodaje de un plano general del coche desde la terraza del edificio sin papeles. Es la hora de los extras. Posiciones iniciales: una pareja de chicos cruza la calle, una moto que pasa y tres mujeres caminan por la acera. Pero éstas parece que se niegan a salir del encuadre. "No se paren, cuando yo les dé la señal, caminen hasta que les diga", les grita un miembro del equipo de producción. Sin embargo, ellas, con buena fe, se resisten a terminar tan pronto su pequeña aportación (de 20 segundos) al mundo del cine.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de agosto de 1999