Teherán a ritmo de pop

No son los Rolling, ni lo pretenden. Tampoco las cinco de la tarde es una hora habitual para un concierto de pop. Pero esto es Teherán y que dos guitarras eléctricas, una batería y unos teclados estén sobre el escenario, resulta todo un acontecimiento. Actúa la banda del guitarrista Kaveh Yaghamayi y la Cinemateca del Museo de Arte Contemporáneo está abarrotada. Jóvenes de ambos sexos se entremezclan en la pequeña sala sin la separación que impera en los cines y otros lugares públicos.Las 250 butacas se quedan escasas. Los últimos en llegar se quedan de pie.
"No, no hay muchos conciertos como éste; sólo están permitidos desde la llegada de Jatamí", explica Leila, una joven universitaria que, como todas las chicas presentes, va cubierta con un pañuelo y un guardapolvo, aunque sus sandalias dejan ver los dedos de los pies desnudos, un atrevimiento impensable hace dos años.
"El grupo apenas tiene un mes; es nuestro segundo concierto", explicará al final de la función Babak Riahipur, la segunda guitarra. Hasta ahora Yaghamayi se limitaba a grabar cintas.
El presentador hace la obligada invocación a Alá y el cuarteto sale a escena. Bien afeitados y con una indumentaria tipo años setenta, empiezan a desgranar melodías. No hay canciones. Los intérpretes contienen sus movimientos en el escenario, aunque a Riahipur el ritmo le puede y se bambolea de vez en cuando.El baile está prohibido en Irán.
El público, al principio modoso, empieza a entusiasmarse con los solos de guitarra. Los aplausos al concluir cada pieza se transforman en un sonoro coro de bravos y hurras cuando interpretan sendas piezas de Elvis Presley y los Rolling.


























































