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Lamela se instala más allá de los ocho metros

El español gana sin rivales en la reunión de Salamanca con una mejor marca de 8,28

Yago Lamela, la gran estrella del atletismo español actual, volvió a saltar ayer, después de sus deslumbrantes 8,56 metros de Turín, y ganó de nuevo. Pero esta vez, en Salamanca, sólo con 8,28. Le faltó motivación. No tuvo rivales de entidad debido a las ausencias, y bastante hizo con superarse a sí mismo en sus sucesivos intentos. Aún le quedarán tres competiciones antes de los Mundiales de Sevilla: los Campeonatos de España, el día 24, los Campeonatos de Europa sub 23, del 29 de julio al 1 de agosto, y la mejor reunión del mundo, la de Zúrich, el 11 de agosto. Pero lo asombroso es que un saltador español deje un regusto pobre volando cuatro veces por encima de los ocho metros (8,11, 8,02, 8,28 y 8,04), y rozándolos en un quinto (7,97).

El atletismo español hace ya años que adquirió la mayoría de edad, pero ahora puede tener incluso fuerza para que un solo atleta pueda salvar una reunión. La de ayer en Salamanca, ilustre varias veces por sus récords, tenía demasiadas bajas como para aprobar cualquier examen medio de calidad. En realidad, sólo podía salvarse por los saltos, y ni siquiera por ellos, al confirmarse las bajas del jamaicano James Beckford (el saltador de longitud en activo con la segunda mejor marca, por detrás del cubano Iván Pedroso y por delante del español Lamela) y del estadounidense Eric Walder, también en longitud. Al menos, quedaba un duelo en triple salto entre el británico y plusmarquista mundial Jonathan Edwards, y el cubano Yoelbis Quesada. Pero el viento, para acabar, sopló demasiado fuerte a favor en algunos momentos y falseó los resultados. De todas formas, el prodigioso Edwards, que el 18 de julio de 1995 batió en la misma pista salmantina el récord del mundo del norteamericano Willie Banks, con 17,98 metros, antes de superar los 18, se fue esta vez a 17,71, pero con mucho viento favorable (3,4 metros por segundo, muy por encima de los 2 permitidos).

Aun volviendo de una grave lesión que le obligó a operarse, ya tenía Edwars la mejor marca personal este año con 17,43. Ayer sólo saltó dos veces más, e hizo 17,15 y 17,27. Le sobró para superar a Quesada, que logró 17,27, 17,23, 17,11 y en dos saltos más no llegó a los 17.

En salto con pértiga también hubo un aceptable nivel, con victorias de los australianos, ex soviéticos, Viktor Christyakov, 5,95 metros, y su esposa, Tatiana Grigorieva, 4,50, quien intentó, sin éxito, batir el récord mundial de su compatriota Emma George.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de julio de 1999