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Cartas al director

Muertes en las carreteras

Desde la realidad diaria de un profesional usuario de carreteras con más de 34 años conduciendo y más del millón de kilómetros a las espaldas, creo que la mayoría de los accidentes -que producen muchas muertes e incapacidades de personas en su mayoría jóvenes- podrían evitarse cumpliendo estas bases. Ser consciente de que la conducción de vehículos es algo muy serio y de gran riesgo porque influye la persona, el conjunto del vehículo y la vía de comunicación en que circulamos.

Conducir siempre en buen estado personal, respetando las velocidades y normas reglamentarias de señales de tráfico, pensando que el que va detrás, al lado o delante de nosotros, no es alguien a quien haya que ganar por velocidad, por capricho. No, porque de aquí vienen los accidentes y, tristemente, las muertes. Algo muy serio que debe obligarnos a recapacitar.

La realidad es que, por nosotros mismos -y porque la velocidad y las prisas están de moda y no se sabe ir detrás- no damos cumplimiento a todo lo citado y de aquí viene la necesidad de pedir a las autoridades de Tráfico, incluidos ayuntamientos, que aplicar las leyes, tanto para vehículos como para peatones, con presencia de verdad, constante, de agentes de Tráfico, agentes municipales y de otros cuerpos.- .

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