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EL JUICIO DEL 'CASO BANESTO'

Cedeño, ¿a la tercera, la vencida?

Romaní viajó a primeros de junio a Panamá para convencer a dos testigos de que declaren

Arturo Romaní, uno de los acusados en el caso Banesto, obtuvo permiso de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, a primeros de junio, para viajar a Panamá con el fin de persuadir a su testigo Jaime D. Cedeño para que comparezca en el juicio oral. Cedeño ha sido citado dos veces, en noviembre de 1998 y mayo de 1999, pero no acudió en ninguna. Según Romaní, una de las operaciones, la de las cementeras, por las que se le acusa, junto con Mario Conde, de estafar 1.500 millones a Banesto, era un dinero destinado al panameño. La primera vez, el panameño viajó a Madrid, se instaló en un hotel y la mañana de su comparecencia envió un fax a su abogado, Víctor Manuel Seligrat, a quien informó de que no prestaría declaración. Días después, al margen de Seligrat, otra abogada, que había trabajado en un bufete de negocios de Romaní, se presentó en el juicio oral para prestar declaración, a iniciativa de la defensa de Romaní. La joven letrada María Jesús Sánchez Pérez dijo que trabajaba como asesora de Cedeño y que su cliente no había podido acudir, en noviembre de 1998, "por una razón que no puede decir, pero que no se la deseo a nadie". Fue entonces cuando el presidente del tribunal, Siro García, no reprimió su sentido del humor y le agradeció su generosidad.

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El letrado de Cedeño protestó mediante escrito ante la intrusión de la joven letrada y, después de varias semanas, renunció a seguir en la defensa. El tribunal le pidió que se mantuviese hasta designársele un abogado de oficio, que está pendiente de nombramiento.

En la segunda oportunidad, en mayo, Cedeño presentó un certificado médico. Tampoco el abogado panameño José Alberto Álvarez, a quien se conoce en Ciudad de Panamá como Toto, ha comparecido. Cedeño y Álvarez vienen juntos de la mano en esta historia de Romaní.

En efecto, Álvarez, ex presidente del Colegio de Abogados de Panamá, según la coartada de Romaní, es quien dio fe de una escritura que, ya en 1990, pretende justificar la comisión de 1.500 millones que el entonces hombre fuerte del grupo industrial Banesto se habría comprometido a pagar a Cedeño a cambio de ciertas informaciones. Romaní dijo al tribunal que Cedeño tenía relaciones con la CIA.

Álvarez ha sido uno de los protagonistas del escándalo provocado por la bancarrota de un banco importante de Panamá, el Banaico, por la que algunos de sus gestores fueron a prisión. De regreso de Panamá, en los primeros días de junio, Romaní propuso al tribunal una tercera citación. Según su defensa, Cedeño y Álvarez comparecerán mañana. El tribunal aceptó.

El pasado viernes, este periódico intentó ponerse en contacto con Cedeño y Álvarez, desde Madrid. En el teléfono de Cedeño y Asociados, un empleado dijo: "El señor Cedeño tiene rato que no viene por aquí". Según explicó, Cedeño es el propietario de un almacén de materiales. "Aquí se vende de todo, desde material de construcción hasta cemento, camiones, varillas de hierro, clavos, botas. El señor Cedeño suele estar en el Ingenio Alange [una fábrica de azúcar], en Chiriquí", dijo.

Un abogado que viaja regularmente a Panamá dice que la versión de los 1.500 millones, para alguien de aquel país, es inverosímil. "Es una cantidad de dinero enorme para una comisión" remarca.

Todo el esquema montado puede superar, en efecto, ampliamente la Operación Cementeras como tal. Porque, según Romaní, Cedeño es el propietario de las sociedades Veliades (Suiza) y Selino Establishment (Liechtenstein), las que a su vez poseen la titularidad de Montilsa y Data Transmision Systems, las dos empresas españolas que canalizaron los 1.500 millones de la presunta comisión de las cementeras. Romaní asegura que él sólo se ocupó de "administrar" Montilsa y Data para Cedeño.

Pero es que, además, esos 1.500 millones de pesetas se perdieron, según Romaní, por hacer malas inversiones, razón por la cual él tuvo que pedir a Carlos García Pardo, socio de Banesto, que le permitiera hacer otros 1.800 millones de beneficios en otras dos operaciones, el Centro Comercial Concha Espina y Oil Dor. Y, aun así, el dinero, según "reconoce" Romaní, nunca llegó a Cedeño. En realidad esos otros 1.800 millones de beneficios también procedieron de la Corporación Banesto.

Romaní ha intentado persuadir a Cedeño para que, finalmente, comparezca. También a José Alberto (Toto) Álvarez. Mañana se sabrá si el acusado lo ha conseguido. Pero tanto si viene Cedeño como si sólo acude Toto Álvarez, será todo un espectáculo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 1999