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Soledad Becerril obtiene la lista más votada en Sevilla

Los sevillanos sustituyeron ayer la incertidumbre de la distribución política de la nueva corporación por la incógnita acerca de la identidad del alcalde que recibirá al siglo XXI. El Partido Popular, que consigue 13 ediles, vuelve a ser la fuerza más votada y el PSOE, con 12, vuelve a pisarle los talones, igual que en 1995. Es tal la equidad entre ambas formaciones -les separan 2.237-, que las opciones de Soledad Becerril y Alfredo Sánchez Monteseirín para acceder a la alcaldía corren también parejas. Será, de nuevo, el PA, que obtiene su segundo peor resultado -seis ediles- desde que se celebraron elecciones municipales en democracia, la formación que despejará la incógnita política, dado que la suma de fuerzas de la izquierda (PSOE e IU) no garantiza una mayoría absoluta. IU, que reduce su presencia a dos ediles -la mitad del 95-, sufre la mayor sangría de votos, amén del PA.

El electorado sevillano volvió a dibujar ayer, por cuarta convocatoria consecutiva, una corporación sin mayorías absolutas que, además, resulta casi un calco del mapa diseñado en el 95. La lista encabezada por Soledad Becerril, actual alcaldesa en funciones, recibió de nuevo el respaldo mayoritario de los votantes, que le garantiza 13 ediles. Ya con el escrutinio total, el Partido Popular obtenía un 35,86% de los sufragios, y conservaba la condición de organización política preferida por los sevillanos, a 2.237 votos de la candidatura, comandada por Alfredo Sánchez Monteseirín. La lectura que realizó Becerril sobre el resultado fue bien clara: el PP ha ganado y allá las restantes formaciones con las alianzas. A su antiguo socio de gobierno andalucista, que tiene la llave de la alcaldía, le advirtió que deberían tener en cuenta la pérdida de tres ediles a la hora de inclinarse por una u otra formación. Pero la diferencia del PP con los socialistas, la segunda fuerza, que recibió el 35,18% de los votos, que le aseguran 12 ediles, es exigua. El esquema de los grupos mayoritarios casi repetirá el mapa vivido en el último cuatrienio, con PP y PSOE reforzados, que suben tres y dos representantes, respectivamente, y un gobierno forzosamente bicolor. Junto a la igualdad numérica de ambos partidos, el resultado más llamativo de las urnas ha sido, sin duda, el descenso que experimenta el Partido Andalucista, que pierde tres ediles respecto a las elecciones de 1995 (sacó nueve). Su suelo electoral ha descendido del 26,19% al 17,64%, que cosechó ayer. La candidatura defendida por Alejandro Rojas-Marcos, que se había presentado durante toda la campaña como el tercer aspirante con opciones serias a lograr la alcaldía, ha sufrido la mayor sangría electoral, junto a Izquierda Unida, que reduce su presencia a dos ediles, la mitad de los que logró en los anteriores comicios. La lista encabezada por Luis Pizarro baja del 12,87%, que le permitió conseguir cuatro representantes en el 95, al 7,78% de los votos. Sólo Luis Pizarro y Paula Garvín estarán en la nueva corporación sevillana. A pesar del retroceso que sufren los nacionalistas en Sevilla, seguirán teniendo la llave para decantar la alcaldía hacia socialistas o populares. Con sus seis representantes, el PA puede conceder estabilidad suficiente a cualquiera de los dos partidos más votados en un gobierno bicolor. La caída que experimenta IU, que pasa de cuatro a dos ediles, disipa todas las posibilidades de formación de un equipo de gobierno de izquierdas en Sevilla, aunque Sánchez Monteseirín, sin esconder su euforia, dijo ayer que "el mensaje es el apoyo al PSOE junto a otras fuerzas de progreso". Aunque en la sede del PSOE se llegaron a vivir momentos de júbilo, mientras el recuento parcial aventuraba un triunfo sobre el PP, los resultados definitivos desbordaron los entusiasmos. Pero de pactos, con claridad, nadie quiso hablar ayer. Tampoco Alejandro Rojas-Marcos. El candidato andalucista, en su primera y única comparecencia ante la prensa de la noche electoral, rehusó pronunciarse sobre sus preferencias a la hora de pactar. Su mensaje fue nítido: "Reflexión, reflexión, reflexión". Rojas-Marcos aprovechó, además, la tendencia alcista que ha vivido su partido en toda la Comunidad Autónoma para diluir la pérdida de terreno en Sevilla: "El triunfo ha sido tan grande en Andalucía, que no se puede borrar por la pérdida de tres concejales en Sevilla". "Estoy muy orgulloso por los resultados andaluces", agregó. Será la comisión ejecutiva nacional, dijo, la encargada de estudiar las alianzas que se formalizarán en toda Andalucía. Los resultados de Sevilla, en su opinión, "confirman que hemos estado trabajando por cuenta ajena". Según Rojas-Marcos, el mantenimiento de los votos de la coalición -sumados- "significan que los sevillanos han aprobado nuestra labor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de junio de 1999

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