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La nave principal de la Sagrada Familia, en Barcelona, quedará cubierta antes de fin de año

Las bóvedas de la nave principal de la Sagrada Familia, situadas a 45 metros de altura, estarán finalizadas antes de final de año, con lo que quedará cubierta una superficie de 1.500 metros cuadrados del interior del templo barcelonés. La junta constructora quiere tener concluidos el 31 de diciembre del año 2000 el crucero, la cubierta del ábside y el transepto, para celebrar algún acto en el interior. El arquitecto director de las obras, Jordi Bonet, presentó ayer el estado de la construcción del templo, coincidiendo con el periodo de recaudación de fondos para financiar los trabajos. Durante el próximo fin de semana se instalarán varias mesas alrededor de la basílica, en las que se podrán depositar los donativos. Bonet explicó que, en los próximos meses, finalizarán los 150 metros de bóveda que aún quedan en la nave principal, además de unos 400 metros cuadrados del transepto, es decir, la nave transversal del templo que cruza la principal. El arquitecto dijo que a finales de año, cuando estén acabadas todas las bóvedas, "podrá verse el interior del templo, libre de andamios y superficies de trabajo, como si estuviera acabado en una superficie de 1.500 metros cuadrados, aunque todavía no estarán realizados los tejados puntiagudos, que de momento no se construirán para tener superficies planas de trabajo". Sobre los trabajos escultóricos, Bonet explicó que el japonés Sotoo ha finalizado los frutos que culminan los ventanales laterales y actualmente está ejecutando en piedra las figuras de los ángeles cantores de la fachada del Nacimiento. El escultor Josep Maria Subirachs, quien ha concluido en once años -cuatro menos de los previstos inicialmente- las esculturas de la fachada de la Pasión, trabaja en la actualidad en la puerta principal. Al igual que las dos puertas laterales, ya finalizadas, la principal es de bronce. Josep Maria Subirachs está esculpiendo las imágenes de los apóstoles Bartolomé y Felipe. Para una fase posterior quedará el gran cimborrio, una torre que situará a la Sagrada Familia como el edificio más alto de Barcelona. La nueva torre descansará sobre cuatro grandes columnas, que se han empezado a construir con pórfido, "la piedra más dura que existe", según subrayó Bonet. Este material se ha importado de Irán. Entre las obras previstas figura también la ampliación del museo del templo, donde los visitantes podrán contemplar la tumba de Antoni Gaudí, el diseñador de esta joya arquitectónica del modernismo. La junta constructora dispone este año de un presupuesto de 900 millones de pesetas, procedentes en su mayor parte de la venta de entradas para la visita del templo y el museo. La Sagrada Familia recibió el año pasado 1.092.000 visitas, una cifra que este año podría incrementarse en un 10%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 1999