Entrevista:JOSÉ LUIS LÓPEZ VÁZQUEZ | ACTOR

"Si he de ser sincero, nunca me he divertido trabajando"

El Festival de Cine de Vitoria arrancó en la noche de ayer con el homenaje a uno de los actores españoles más versátiles y menos reconocidos por su registro dramático. Vinculado muchas veces a las comedias realizadas durante el franquismo o a las películas cuasi-eróticas de la transición, José Luis López Vázquez (Madrid, 1922) es protagonista de cintas imprescindibles como La cabina, Mi querida señorita, El bosque del lobo o La prima Angélica. El actor madrileño recaló ayer en Vitoria para asistir a los actos previstos, en una visita relámpago, un día antes de que en la localidad balear de Mahón reciba otro homenaje. Las actividades del festival continuarán hoy con la presentación del filme Héroes sin patria, con Tom Berenger y Joaquim Almeida. Pregunta. La dirección del festival ha elegido dos películas emblemáticas suyas, Atraco a las tres y La cabina, para ofrecerlas dentro de los actos del homenaje que se le tributa. Respuesta. La selección me parece acertada, pero todavía más el orden de proyección: mejor que La cabina vaya en primer lugar, porque esta película no deja el cuerpo muy bien. P. Ese rodaje debió de ser poco agradecido. R. Lo cierto es que en esta película pasé miedo en dos ocasiones: cuando transportaban la cabina en el camión, yo pensaba que en los movimientos de un lado a otro no iba a estar presente, pero cuando me sacaron dentro de ella, herméticamente cerrada, dando bandazos como si fuera el paso de la Virgen de la Esperanza..., se puede imaginar. Y luego, cuando cogieron la cabina con el electroimán: el miedo me entró no tanto porque fuera a fallar esta máquina, sino porque se desarmara la cabina, ya que nadie me había dicho con qué condiciones de seguridad se había construido. P. ¿Y qué recuerda de Atraco a las tres? R. Cuando hice esa película ya estaba curtido, así que son pocas las anécdotas propias que recuerdo, porque ya no me pasaba como a mi amigo Alfredo Landa, que era su primera película y se asombraba con todo lo que sucedía en el rodaje. P. Pero, al menos, se divertiría haciendo estas películas. R. Si he de ser sincero, nunca me he divertido trabajando. El trabajo es una satisfacción, no una diversión. Siempre se está tenso, ya que cada plano es un examen que tienes que aprobar, por lo menos, o dar una buena nota. Eso sí, luego, cuando terminaba la película, siempre había un momento de solaz, de relajo, en el que el ambiente ya era más distendido. P. Uno de sus papeles más reconocidos fue el de Juan y Adela en Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán. ¿Cómo llegó a esa película? R. No me convenció nadie. Cuando me hicieron esa oferta, me pareció muy peliaguda y trascendente, pero también tenía una gran confianza en el equipo técnico: Luis Cuadrado, Teo Escamilla, Jaime de Armiñán, José Luis Borau. Me pareció muy difícil hacer un personaje que es conmovedor, tierno, muy humano, pero que había que tratar con rigor, ya que se podía caer en el travestismo, con lo que algo que debe emocionar se convierte en chiste. Puse una serie de condiciones, como el visionar lo rodado todos los días y que me pusieran una doble en aquellos momentos en que fuera posible, ya que siempre tendría más calidad femenina que yo. Pero, parece ser que mis tomas eran mejores. P. Ése ha sido, quizás, el personaje más difícil de su carrera. R. Así es. Fue un papel complejo, aunque con Saura todo era difícil: en La prima Angélica tenía que hacer de niño siendo mayor, o el parapléjico de El jardín de las delicias, sin olvidar la actuación en El bosque del lobo de Pedro Olea. P. Habitual de los escenarios y las pantallas, sin embargo no se prodiga mucho en la televisión. R. Nunca me han gustado las alteraciones. El teatro en la televisión nunca me ha parecido teatro; entiendo que se haya hecho con una función cultural, de difusión, pero el teatro tiene que estar en el escenario, al igual que las películas necesitan de una pantalla y oscuridad y, sobre todo, que no suene el teléfono. Son muy poco amigo de las series de televisión. Tengo un grato recuerdo de una que protagonicé, Ese señor de negro. Y también siempre me ha parecido un trabajo modélico la británica Arriba y abajo.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de mayo de 1999.

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