Feliz día del "móvil" (y de la madre)
No hay más que hablar. Este año, por el Día de la Madre, no nos queda más opción que la de regalarla un móvil. Ni flores ni besos ni demás zarandajas, que diría Paco Rabal. Un móvil. Sin discusión. El regalo ideal para mamá. Y punto. Periódicos y emisoras nos abruman este año y nos previenen con monocorde insistencia de lo feliz que va a ser mamá con el móvil a la oreja, y, cuidado, obviamente, mucho ojito con lo triste y lo chafada y lo desgraciada que la vamos a dejar si sólo se nos ocurre limitarnos al beso tierno de la mañana, al infantil dibujito con la tontería del "Te quiero" y demás gazmoñas muestras no onerosas de afecto. El colmo lo pone esa cuña radiofónica en la que la vocecita tiernísima y candorosa de un niño rata pide para su madre el regalo del móvil porque así acabará usándolo él. Lapsus ético del publicista o feroz entrada a saco sin más eufemismos en hacernos ver el chollo que conseguiremos bajo la coartada de hacer dichosa a mamá.Qué tiempos aquellos en que se nos urgía a satisfacer la deuda de gratitud para con ella mediante la compra de ese artículo de consumo que al menos podíamos elegir entre la amplia gama de productos que nos ofrecía la oportuna sugerencia de unos grandes almacenes. Hoy no hay más que el móvil si quieres ser un hijo como Dios manda. Lo más que nos queda es decidir el modelo.- .


























































