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EL PARTIDO DEL CENTENARIO

Barça-Brasil, un brindis por el fútbol

El club azulgrana celebra su centenario contra un equipo de ensueño con Romario, Ronaldo y Rivaldo

El poder de atracción del fútbol llenará hoy el Camp Nou. Puesto a montar la fiesta central del centenario -la fecha exacta se cumplirá el 29 de noviembre-, el Barça no tuvo la menor duda. En el siglo que termina, el fútbol y su fantasía sólo tienen un nombre, el de Brasil. ¿Qué mejor regalo para los 98.000 socios que llenarán hoy el Camp Nou y para los millones de espectadores que lo presenciarán por televisión (21.00, TVE-1 y TV-3)? No son los campeones del mundo, no está siendo ni mucho menos la mejor temporada de Ronaldo; Romario, como siempre, va por libre; y Rivaldo, pese a vivir en pleno apogeo, siempre está bajo la mirada escéptica de los valedores de la táctica. Pero no hay mejor reclamo: Brasil es el fútbol en estado puro y la Ro-Ro más Rivaldo es el mejor estimulante para quien acuda al estadio con ansias de fantasía.

El partido enfrenta además dos estilos de lo más opuestos. Es una ocasión perfecta para alimentar el debate en el seno de un club en el que, pese a tener encarrilado el segundo título consecutivo de Liga, una buena parte de la afición desearía divertirse mucho más con el juego de la espléndida plantilla puesta a disposición de Louis Van Gaal. La propuesta de hoy tiene su aliciente: la fantasía y el talento individual brasileños frente al grupo compacto pero un tanto maquinal salido de la libreta del técnico holandés. Y en esa dialéctica se inscribe la curiosidad por ver evolucionar a Rivaldo en su propia salsa. El delantero brasileño se ha sentido encorsetado por el ideario de Van Gaal hasta el punto de que llegó a manifestar -incluso cuando el liderato del Barça coincidía con su posición de pichichi- que no disfrutaba jugando. Pero será difícil que Wanderley Luxemburgo, seleccionador brasileño, le dé libertad total de movimientos en un mismo once con dos delanteros tan individualistas pero con el talento enorme de Romario y Ronaldo. El partido se presenta como un tonificante para una hinchada azulgrana un tanto adormecida por la enorme ventaja de su equipo en la Liga y al propio tiempo por ese punto de suficiencia con el que le basta a su equipo para dominar la Liga. La magia de Romario y los zigzagueos vertiginosos acabados con goles imposibles de Ronaldo dejaron huella en el Camp Nou. Es el de hoy uno de esos partidos excepcionales y que, de responder a las expectativas, pasará al imaginario de un club que ya está a punto de cumplir los 100 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 1999