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Ranieri acapara la atención en la lectura del "Quijote" en Crisol de Valencia

"Está muy bien que un entrenador de fútbol esté con la cultura". Ese fue uno de los comentarios que ayer escuchó el entrenador del Valencia CF, Claudio Ranieri, en Crisol de Valencia durante la celebración de la lectura pública del Quijote. Ranieri acaparó la mayor atención del numeroso público que acudió a la convocatoria, según señaló Amparo Gracia, gerente de la librería. El entrenador italiano aceptó la invitación del establecimiento, pero no debió entender bien en qué consistía porque se sorprendió al principio de que tuviera que leer unos párrafos de una de las obras fundacionales del género de la novela. Al final, con ayuda de la gerente, Ranieri superó cualquier obstáculo fonético que se le presentaba en el campo del libro y, ante un público cómplice, acabó cumpliendo con el cometido y, además de llevarse un libro de regalo, se compró unos cuantos más. La gente respondió muy bien a la iniciativa y acudió a Crisol a la lectura del libro de Cervantes, que se realizó conjuntamente a la que organizó el Círculo de Bellas Artes de Madrid. De vez en cuando se hacían conexiones por un circuito de televisión entre ambos escenarios y en una de ellas, el público madrileño, que guardó largas colas para participar en el acto, se quedó enmudecido ante la clara y contundente lectura que hizo en Valencia el recitador Vicente Campos. No se llegaron a leer los dos volúmenes del Quijote, ni tampoco se perseguía tal fin. La propuesta consistía en crear un ambiente cálido y lúdico en torno a los libros. Por la mañana fueron muchos los estudiantes que articularon verbalmente las frases que escribió Cervantes. Por la tarde llegó el turno al actor Antonio Ferrandis, a la directora general de Promoción Cultural, Consuelo Ciscar, a la candidata socialista a la alcaldía de Valencia, Ana Noguera, al ex alcalde de esta ciudad, Ricard Pérez Casado, al escritor Alfons Cervera y al actor Paco Valladares, entre otros. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, se disculpó por no poder asistir al acto como tenía previsto. La gente no sólo leía, también se quedaba a escuchar a los demás, algunos haciendo verdaderos esfuerzos para ocultar una sonrisa provocada por algún despiste en la lectura. Dada la buena aceptación de la iniciativa, Amparo Gracia comentó la posibilidad de repetirla el próximo año, pero con Tirant Lo Blanch, de Joanot Martorell.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de abril de 1999