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Estados Unidos pide al FMI que tenga en cuenta las consecuencias sociales de sus programas de ajuste

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Robert Rubin, desgranó ayer las propuestas para la nueva arquitectura financiera internacional que defiende su Gobierno. A pesar de las reticencias con que ha afrontado ese debate, pues se siente cómodo con el control que ejerce sobre la política del FMI, Rubin avanzó ayer bastantes más propuestas de las que los analistas esperaban. Rubin lanzó un mensaje de alerta sobre las consecuencias sociales de las crisis financieras y advirtió al FMI, al que se acusa siempre de plantear políticas de ajuste que afectan negativamente a los más pobres, que "debería tomar en consideración el impacto de sus propuestas fiscales sobre el gasto social, y asegurarse de que los presuspuestos para programas sociales como salud y educación se mantienen, o no se reducen desproporcionadamente, incluso durante los periodos de reducción del gasto público".

Cuestionó la política de defensa de los tipos de cambio fijos de determinadas divisas, que ha sido el pilar maestro de la intervención internacional frente a la crisis financiera. Rubin afirmó: "Creemos que la comunidad internacional no debería ofrecer ayuda financiera a gran escala a los países que intervienen masivamente para defender su tipo de cambio fijo, excepto donde se juzga que éste es sostenible".

Aunque Rubin reconoció que puede haber excepciones, como en el caso de que el abandono del tipo de cambio fijo suponga un riesgo sistemático, sus afirmaciones suenan a reconocimiento de que lo que se hizo durante la crisis asiática y, más recientemente, en Brasil puede no haber sido acertado.

También fue un paso más allá al rechazar la idea de que un país que no pueda atender sus compromisos exteriores deba ser marginado del entorno financiero internacional. "Cuando un país está aplicando un claro programa de reformas, la puerta de la financiación oficial debería mantenerse abierta incluso si las negociaciones con los acreedores privados aún no han concluido".

El responsable del Tesoro también se mostró escéptico respecto a las propuestas de algunos países lationamericanos de dolarizar sus economías y alertó de que Estados Unidos no ofrecerá ninguna ayuda a los países que opten por esa vía.

Finalmente anunció que en la reunión de los ministros del G-7 que se celebrará el próximo lunes propondrá un reforzamiento de las normas de control de las entidades financieras, así como la adopción de medidas que estimulen a los paraísos fiscales a supervisar las instituciones financieras que se implanten en ellos.

Este último bloque de propuestas pretende mantener un control sobre el endeudamiento y los riesgos de las entidades financieras, "no sólo los fondos de cobertura" o de alto riesgo, sino el conjunto del mercado interbancario mundial. Rubin aseguró que "pronto se darán a conocer propuestas para requerir más transparencia de la exposición de riesgos de las instituciones financieras respecto a las otras instituciones financieras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de abril de 1999