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El Banco Mundial decide reanudar la concesión de créditos a Rusia

El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, declaró ayer en Moscú que había decidido volver a conceder créditos a Rusia y, en concreto, uno por importe 2.300 millones de dólares (354.200 millones de pesetas) a dos años, a los que se añadirían 1.000 millones de dólares más concedidos por Japón. Para que el dinero llegue, el Kremlin debe llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este organismo baraja la posibilidad de vender parte de sus reservas de oro para ayudar a los países endeudados.

Los créditos del Banco Mundial a Rusia se concederán en el marco del programa pactado antes de la crisis de agosto pasado y que quedó congelado después de la devaluación del rublo. Además, Wolfensohn dijo que estaban "sumamente cercanos" a desbloquear 1.200 millones de dólares (186.000 millones de pesetas,1.117 millones de euros) de un crédito estructural acordado anteriormente. Por último, el Banco Mundial ha accedido a prestar otros 400 millones de dólares(62.000 millones de pesetas, 372,6 millones de euros) para mejorar la red ferroviaria nacional. Wolfensohn señaló que confiaba en que Rusia llegaría a un acuerdo con el FMI. El vicejefe del Gobierno ruso, Yuri Masliukov, que se entrevistó con el presidente del Banco Mundial ya que el primer ministro Yevgueni Primakov se encuentra enfermo de lumbago, mantuvo más tarde una reunión con la delegación de Fondo, que se encuentra en Moscú desde la semana pasada para concretar el acuerdo a que en principio llegaron las autoridades rusas con Michel Camdessus, director del FMI, a fines de marzo.

A las pequeñas diferencias que aún quedaban en las posiciones entre el FMI y el Kremlin, ahora se han agregado otros problemas. El Fondo está descontento con las restricciones impuestas por el Banco Central a los bancos para que puedan comprar divisas.

Caída del rublo

En su afán por frenar la caída del rublo, la entidad emisora rusa revocó la autorización a los bancos residentes para comprar dólares en la sesión matutina de la Bolsa de Divisas con el fin de atender órdenes de particulares y prohibió a los bancos no residentes la compra de moneda extranjera con los fondos que éstos tienen en las cuentas en rublos de los bancos rusos. Moscú necesita llegar a un acuerdo con el FMI para poder evitar la suspensión de pagos de su deuda exterior. El Kremlin desea reestructurar su deuda con el Club de París, que en su mayor parte heredó de la URSS, y esta asociación de Estados acreedores está dispuesta a examinar la petición rusa pero sólo después de que el programa económico del actual Gobierno reciba la aprobación del FMI. En principio, el Fondo estaría dispuesto a dar a Rusia un crédito de 4.800 millones de dólares (744.000 millones de pesetas, 4.471 millones de euros) en cuatro tramos. Esta suma es prácticamente lo que Moscú debe al mismo FMI.

[Por otra parte, el director de Desarrollo del Fondo, Jack Boorman, aseguró ayer que el FMI podría vender una parte de sus reservas de oro para ayudar a los países más endeudados. Según Boorman, el FMI abordará el estudio de esta posibilidad en la próxima reunión del comité interino del organismo, el próximo 27 de abril.

La idea del FMI consiste en ceder un 5% de reservas de oro de la institución monetaria e invertir su valor en financiar los préstamos a bajo interés que proporciona el Fondo, lo que ayudaría a rebajar las deudas que mantienen los países más pobres y que condicionan su desarrollo.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 1999

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