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JOSÉ ANGEL MAÑAS NOVELISTA "El "Kronen" fue un revulsivo para el ambiente literario de aquella época"

José Ángel Mañas (Madrid, 1971) formaba parte de un grupo de punk-rock y acababa de licenciarse en Historia cuando su novela Historias del Kronen queda finalista en el Premio Nadal de 1994 y da inicio a una polémica que todavía colea: si este retrato de un grupo de jóvenes madrileños es literatura o no. Posteriormente, Mañas ha escrito Mensaka (llevada al cine como también lo fue Historias del Kronen), Soy un escritor frustrado y Ciudad rayada. El martes participó en el ciclo de conferencias Hoy con... organizado por el Ayuntamiento de Vitoria. Pregunta. ¿De qué habla en sus conferencias? Respuesta. Hablo de mí mismo, de mis novelas. Intento explicar a la gente lo que han significado mis obras en el panorama literario español, lo que han sido los años noventa en literatura y en las otras expresiones artísticas, como ha ocurrido en la música con la eclosión de grupos como Australian Blonde, o en el cine, con Amenabar y toda esa gente. En literatura ha pasado un poco lo mismo, con narradores como Lucía Etxebarria, Ray Loriga y otros. P. La aparición de Historias del Kronen, con el añadido de ser finalista del premio Nadal, supuso un pequeño terremoto en el ambiente literario. R. Sí, es cierto que chocó muchísimo, que hubo una seria disputa entre si era o no literatura. A mí me dio bastante qué pensar todo aquel debate, al que he dado bastantes vueltas. Creo que en España ha ocurrido lo que en Estados Unidos, pero veinte años más tarde. En los años sesenta americanos, surgió el boom del rock"n"roll y de otras formas de vivir. Entonces, el periodista y ahora novelista Tom Wolfe anunció que se producirían centenares de novelas que reflejaran ese cambio. Sin embargo no salió casi ninguna. Y yo creo que en los ochenta en España ha pasado un poco lo mismo: la gente no escribía novelas porque había cosas mucho más excitantes en el vivir diario que escribir sobre lo que estaba pasando. Entonces, la llegada de Kronen supuso un revulsivo para aquel ambiente literario que vivía en otra época. Por eso surgió el debate de si mi novela era o no literatura. P. ¿Y su obra es literatura? R. Claro que el Kronen es literatura. ¿El rock es música? Por supuesto que lo es, no es música clásica, pero es música. Creo que este tipo de novelas son literariamente lo que fue el punk a la música. P. Además, esta nueva generación de narradores ha coincidido en el tiempo con movimientos similares en el resto de Europa. R. Sí, efectivamente, ahí están Trainspotting o los jóvenes novelistas caníbales italianos. Pero me parece que en España ha sido todavía más significativo, porque la "literatura" está muy fuera de onda. Por ejemplo, hay una antología de jóvenes escritores en la que se hace un análisis muy parcial de los escritores de los noventa, con un comienzo en el infierno con la "Cofradía del cuero" donde me encuadraban a mí, que proseguía en ascenso hasta llegar al cielo literario, donde estaban los que hacían literatura de verdad. Esto lo explica Ray Loriga muy bien: nosotros somos como futbolistas que juegan sin balón, escritores que no hacen literatura, cuando en realidad nuestra obra es literatura que va por otros derroteros. P. Y que siempre se han relacionado más con el cine. R. Más o menos esta vinculación es inevitable. P. ¿Y qué hay de esa etiqueta que se pone a sus novelas de "literatura juvenil"? R. Hombre, yo siempre he sido un chaval... Lo cierto es que a mí no me gusta nada esa denominación, aunque sí es verdad que en el siglo XX hay una tradición en la que se puede encontrar obras como El guardián entre el centeno, Absolute beginners, Menos que cero... que podrían constituir un género, que no se como llamar, podría ser "nobela jubenil", por diferenciarla de otras obras destinadas en principio a ese público. Historias del Kronen y Ciudad rayada responderían a este género, mientras que Soy un escritor frustrado es más convencional. P. Una novela esta última que, según se dice, responde a una venganza contra los críticos literarios. R. No, qué va. Es una obra que está terminada antes de que yo quedara finalista del Nadal. Es una novela escrita sobre algo sin conocerlo. Yo me imaginé cómo era el mundillo literario y, cuando lo he conocido he comprobado que, la verdad, no anduve descaminado. P. Se ha trasladado ahora a vivir a Tolousse. R. Me voy a quedar unos meses, hasta septiembre. Estaba muy cansado de la vida en Madrid. Tolousse es una ciudad más pequeña, mucho más cómoda para vivir. En Madrid se vive mal, aunque yo haya nacido y me haya criado allí. P. ¿En qué trabaja en la actualidad? R. Ya he entregado una novela, que se publicará en septiembre. Es una historia policiaca, protagonizada por dos inspectores, Pacheco y Duarte, que quiere ofrecer otra mirada al género, un poco menos aburrida de lo que se encuentra hoy en día. P. ¿Qué le parecen las adaptaciones que se han hecho de sus novelas? R. Con Historias del Kronen no estoy muy contento. Me parece que Montxo Armendariz descuidó aspectos que son muy importantes en una película que trata de reflejar la vida de una cuadrilla de jóvenes, como la estética, la ropa. Sin embargo, Mensaka de Salvador García es una excelente película que merecía haber tenido mejor trato en los Goya. Para mí es casi mejor que la novela. Esto no quiere decir que no respete a Armendariz, que tiene una obra muy digna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de abril de 1999