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Celia Villalobos se queda sola al inaugurar el túnel bajo la Alcazaba

La alcaldesa de Málaga, Celia Villalobos, inauguró ayer con la pintura todavía fresca en la calzada y la ausencia -estaba anunciada su visita, pero adujo problemas de agenda- del ministro de Economía, Rodrigo Rato, la obra emblemática de su mandato: el túnel de Gibralfaro, situado bajo la Alcazaba. Ni acudió representante alguno de la Junta ni tampoco de la oposición, que tildó el acto de electoralista. En la inauguración hubo vecinos que aclamaron a la alcaldesa y colectivos que acudieron al evento para reclamar viviendas sociales y el uso cultural del Palacio de la Aduana; e incluso alcaldes socialistas de la Serranía de Ronda para increpar al ministro ausente. La alcaldesa, lejos de amilanarse por las críticas, llegó a plantear: "Está bien que me pidan viviendas, que es competencia de la Junta, y que los alcaldes me pidan el apoyo contra los daños por la granizada, que también es competencia de la Junta. Todos saben que la única que arregla algo en Málaga soy yo". Villalobos indicó: "Me siento orgullosa de ser la alcaldesa que ha hecho realidad una obra que Málaga necesitaba". El túnel, de unos 400 metros y con una inversión de 481 millones, enlaza la plaza del General Torrijos con la plaza de la Merced, lo que supone un importante cambio en la fisonomía de la ciudad.

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