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EXPOSICIÓN

Van Scherpenberg muestra en la Casa de América su "pintura letal"

Las sábanas de su propio ajuar le sirven a la pintora brasileña Katie van Scherpenberg (Sao Paulo, 1940) como soporte ideal para una obra que se propone "convertir la administración de los venenos en algo visible". Así ha surgido la serie Mamá, prometo ser feliz, en la que la artista adhiere finas hojas de metal a la tela y lanza sobre ellas productos como sal, orina o vinagre para provocar unos pigmentos que los antiguos tenían por muy venenosos. Los sorprendentes resultados de esta técnica pueden contemplarse en la Casa de América hasta el próximo 8 de mayo.Van Scherpenberg, afincada en Río de Janeiro desde hace un cuarto de siglo, intentó durante los años 70 retratar a los políticos brasileños de la dictadura. La experiencia resultó amarga, ya que la convenció de la imposibilidad de modificar el curso de la política a través de sus lienzos. A cambio, ganó en reflexividad: pasó a concebir su obra como el soporte material de su propio pensamiento. "Es así como la pintura produce un conocimiento por la contemplación y por la formación de la imagen", dice.

Mamá, quiero ser feliz. En la Casa de América (paseo de Recoletos, 2; metro Banco de España). Entrada libre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de marzo de 1999