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Reportaje:

Carnaval para pingüinos

El frío acompañó a la animación en el desfile de carrozas y comparsas que recorrió ayer las calles del centro

Fue un viaje por el túnel del tiempo. Pasado, presente y futuro juntos en una gélida noche madrileña. Pero el frío no fue obstáculo: grandes y chicos bailaron ayer a ritmo de salsa y samba, intentando ponerle sabor a la noche, en el desfile de carrozas y comparsas de carnaval que recorrió las calles del centro de la capital para desembocar en la plaza Mayor. De vez en cuando, la música latina, en la voz de la cubana Gloria Estefan, inundaba las calles, y los que presenciaban la jarana intentaban contagiarse aunque fuera por un momento del calor del Caribe. Nadie faltó a la cita con el carnaval. Ni siquiera Leonardo Di Caprio, que, convertido en un muñeco de trapo, se instaló en la proa de un inmenso Titanic. El legendario barco atravesó la plaza Mayor comandado por un capitán, como en la película, de cabello blanco y mirada profunda. Esta carroza, de la peña Los Amigos, de Tomelloso, en Ciudad Real, fue la ganadora indiscutible. Junto al Titanic desfilaron los pasajeros de primera y segunda clase con elegantes vestidos de época. Y detrás, entusiastas, los de tercera y cuarta clase: muchas jovencitas soñadoras que seguramente idolatran a Di Caprio.

En carrozas, el segundo lugar correspondió a la peña Mascarada, de Corral de Calatrava, Ciudad Real. Aquí, el salto en el tiempo llevó al público a imaginarse la aventura del euro y la muerte de la peseta. Un cohete estilo NASA, con dos astronautas en su interior, simuló un despegue de ciencia-ficción.

Este año, los aplausos fueron para Ciudad Real. La majestuosidad de sus carrozas y comparsas convirtió a esta provincia en la triunfadora del desfile. La comparsa Tranquilo, Majete, Somos de Juguete, también de Ciudad Real, ocupó el primer lugar en esta categoría. Un puñado de soldaditos verdes arrancó sonoras carcajadas. El segundo premio fue para la comparsa Un Sueño de Oriente, de la peña Cambalache, de Yepes, Toledo. Todo el encanto oriental, con su belleza y misterio, engalanó el curioso escenario en que se convirtió ayer la plaza Mayor. El tercer puesto correspondió a la comparsa del Titanic.

El viaje en el tiempo también incluyó un fantástico recorrido por la historia de la música: desde el barroco, pasando por el clasicismo y romanticismo, hasta llegar a los Beatles. Mozart al piano y Elvis con su guitarra tampoco podían faltar. Alguien calificó esta noche de "surrealista" cuando observó, a lo lejos, desfilar dos inmensas manos que no parecían tener dueño. No faltaron las protestas: una comparsa dedicó todo su ingenio a arremeter contra el alcalde José María Álvarez del Manzano. "Estamos hartos del topo Manzano", gritaban. Y también hubo quien se preocupó por la modelo Mar Flores. "¿Y dónde está Mar?", cantaban en esta noche de carnaval para todos los gustos. Aunque, con el frío, en especial para los pingüinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de febrero de 1999