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Lección de hipocresía

EL PLENO del Congreso, con la mayoría del PP y CiU, rechazó ayer las propuestas para formar una comisión que investigue las ayudas públicas concedidas por el Ministerio de Industria, que han sido objeto de denuncia pública y de fuerte polémica. La actuación obstruccionista del PP y de su socio nacionalista catalán -el PNV cambió de opinión y apoyó la creación de la comisión- debilita la autoridad política del Parlamento para pedir responsabilidades a los gestores públicos, Y revela, al mismo tiempo, el escaso aprecio que sienten el Gobierno y el partido que lo sustenta por sus promesas electorales y sus declaraciones programáticas. En la campaña electoral de 1993, Aznar declaró públicamente que defendería la creación de comisiones de investigación en el Congreso sin exigir la regla de la mayoría. El programa del PP de 1996 recoge expresamente que la formación de tales comisiones investigadoras "no dependerá de la exclusiva voluntad de la mayoría". Cuando se ha solicitado formalmente la investigación parlamentaria de las actividades de un ministro de este Gobierno, el PP ha olvidado sus propósitos de transparencia política y ha preferido correr un velo parlamentario. A esta figura se le llama hipocresía política. No es la primera vez que el PP defrauda las expectativas creadas por sus propias promesas electorales o programáticas. El caso de las subvenciones industriales concedidas por el departamento de Josep Piqué no es un asunto que se pueda zanjar mirando para otro lado o evitando las explicaciones públicas. Existen indicios de trato de favor en la concesión de dinero público al Ayuntamiento de La Carolina, de anomalías administrativas en el caso de la subvención a Torcidos Ibéricos -una empresa textil beneficiada de los fondos mineros- y de presuntas irregularidades en la cancelación de créditos públicos a Ercros, la empresa que presidió el hoy ministro de Industria; por no mencionar la ayuda oficial concedida al ex consejero de Castilla y León Pérez Villar.

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El PP ha justificado el rechazo de la investigación parlamentaria en la presunción de que se trata de una maniobra para "hundir políticamente" y "desacreditar personalmente" a Piqué. Curiosa excusa. El descrédito político del ministro se producirá por su incapacidad o falta de disposición para explicar operaciones públicas que los ciudadanos tienen derecho a conocer con todo detalle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de febrero de 1999.

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