Las autoridades admiten que no logran acabar con los símbolos nazis

Las autoridades gubernativas reconocen su imposibilidad de erradicar de los estadios los emblemas nazis o las pancartas que inciten a la violencia. Los símbolos observados en las gradas del Vicente Calderón en el partido de Copa del martes entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad dan una idea de ello. Fuentes policiales aseguraron que estas enseñas suelen quedar escondidas debajo de la ropa de los aficionados, para introducirlas subrepticiamente en los estadios. La Comisión contra la Violencia en el Deporte juzgará estos hechos en su reunión del próximo miércoles. Antiviolencia ha podido comprobar en varias fotografías que en las gradas del Calderón aparecieron banderas preconstitucionales, símbolos nazis y pancartas que pueden incitan a la violencia. Toda muestra de esta clase de emblemas está prohibida por la Ley del Deporte. En una de las pancartas, mostrada presumiblemente por un aficionado de la Real al figurar en ella las rayas blanquiazules -los colores del equipo vasco-, se había pintado una bomba con mecha y, en ella, la palabra "Bomba". Muchos de los presentes lo interpretaron como un mensaje violento, pero aficionados de la Real han explicado que una de las peñas blanquiazules -de tintes ultras- se llama "Bomba", apodo que se adjudica al jugador López Rekarte.

Imágenes

La Comisión dispondrá el miércoles del informe del coordinador de seguridad del campo del Atlético de Madrid, Carlos Ferreira, así como de las imágenes que las cámaras graban de cuanto sucede en las gradas de los campos durante los partidos. El presidente de la Comisión, José Ramón Onega, director general de Política Interior, advirtió ayer: "Si por cualquier circunstancia estos detalles no figuran en el informe del coordinador de seguridad del campo del Atlético, estoy dispuesto a convocar una reunión extraordinaria de la Comisión para que se revise este asunto y se adopten las medidas necesarias. Uno de mis objetivos primordiales es erradicar esta clase de símbolos en los estadios". Luis Lucio, portavoz de la Comisión, aseguró que el primer objetivo de este organismo es identificar a los portadores de los símbolos prohibidos, gracias a las cámaras de televisión, para que sobre ellos recaigan las posibles sanciones, y no sobre los clubes si se demuestra que éstos no han actuado con desidia. La sanción máxima prevista por la Ley del Deporte es de 100 millones, pero nunca se ha aplicado.

Las artimañas a las que recurre la clase de hinchas aficionados a mostrar esta clase de símbolos llegan a extremos inverosímiles. El portavoz policial contó también el método para introducir las bengalas en los campos: las colocan como perritos calientes (tienen una forma similar a una salchicha). "¡Y hasta ponen mostaza!", agregó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de febrero de 1999.

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