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La Unión Europea fuerza el consenso para crear la Agencia Antidopaje

Los ministros del deporte de la Unión Europea forzaron ayer el consenso para crear la Agencia Antidopaje, la joya de la corona que había preparado el Comité Olímpico Internacional como gran novedad en la Conferencia Mundial que termina hoy en Lausana con una declaración final. Después de la rebelión del martes por no tener suficiente presencia en la composición de la Agencia, los ministros ofrecieron una solución que fue aceptada por el COI. El máximo organismo olímpico no tenía otra opción si quería evitar la muerte de su proyecto.

Se abre un nuevo periodo de negociaciones entre ambas partes para desarrollar en los próximos meses los estatutos, la composición, los poderes, las colaboraciones, las finanzas y la puesta en práctica de la Agencia.Como en las películas de misterio, hubo que esperar al último momento de la segunda maratoniana jornada de la Conferencia para confirmar que, al menos, no había sangre en la rebelión de los ministros contra los olímpicos. El canadiense Richard Pound, vicepresidente del COI, fue el que aceptó la oferta: "Bueno, creo que hay consenso para seguir adelante. Estoy sorprendido por el interés que los ministros han tomado en el proyecto. Discutiremos con los Gobiernos sobre la manera de participar y rápidamente. Es una oferta abierta y esperamos cita de la UE para reunirnos". Su cara tenía un rictus de derrota, pero con forma de mal menor. Apenas hora y media antes, al abrir el último turno de intervenciones sobre el tema, había leído con cara de funeral la resolución del grupo de trabajo contra el que se habían levantado los ministros el día anterior. Con un cinismo alarmante dijo que la Agencia se crearía para ser independiente "ni siquiera controlada por el COI". Pero sabía que era la última lectura de un informe destinado a la papelera. En cuanto terminó su intervención, habló Tony Banks, el ministro británico de Deportes, en nombre de todos sus colegas: "Todos hemos estado a favor del principio de creación de una Agencia Antidopaje independiente, pero no podemos, de momento, aceptar su composición. Pedimos que se efectúen una serie de consultas con la UE y otros organismos.

La cooperación gubernamental será fundamental si hay una representación suficiente".

Banks, con sus primeras palabras, quiso también dejar claro que la UE no quería arruinar la iniciativa de la Agencia, contra lo que empezaba a extenderse desde el COI. Sólo evitar que éste la manejase a su antojo. A continuación, el mismo representante belga de habla francesa que fue utilizado como emisario de la protesta el martes, recalcó la oferta: "Una Agencia con independencia y transparencia es obvio que por cuestiones operativas no se puede crear en 24 horas y en los próximos meses se deberá desarrollar". No hacía falta más. Al menos, no se ha cuestionado de nuevo la presidencia de la Agencia por parte de Juan Antonio Samaranch (que clausuró la jornada sin otras palabras que las del protocolo pero con más alivio que ayer), o su ubicación en Lausana. Pero se cuestionará. Las restantes intervenciones sólo añadieron algún matiz, o simplemente se sumaron a lo dicho por ellos. España, en su caos particular, lo hizo con una frase por medio de su secretario de Estado, Francisco Villar, que fue presentado, al revés que el día anterior, como Eduardo Ayuso, director general. En la mesa presidencial no supieron de su ausencia el día anterior, y tampoco de su presencia ayer. Pero dijo que apoya a Samaranch.

Apoyos y sanciones

Los otros grandes asuntos del día fueron el evidente cierre de filas que se ha ido produciendo entre el olimpismo ante los ataques que sufre; y la petición cada vez mayor de que la sanción de dos años a los deportistas que den positivo se rebaje para evitar complicaciones por la vía civil.El último varapalo sufrido ante los Gobiernos provocó numerosas reacciones de apoyo. Entre otros muchos, Sepp Blatter, presidente de la FIFA, que utilizó palabras como "la solidaridad del mundo del fútbol con el movimiento olímpico, el COI y su presidente". Henri Serandour, presidente del Comité Olímpico Francés, señaló: "El deporte francés apoya a Samaranch. Su marcha sería la desestabilización del movimiento deportivo internacional". Pero lo más exótico vino de Ion Tiriac, el ex tenista pareja de Ilie Nastase, actual presidente del Comité Olímpico rumano: "Llamo amigos a los políticos y colegas a los integrantes del olimpismo. Una Agencia Antidopaje que no esté dirigida por gente del deporte es ridícula. El COI tiene más de un siglo de independencia y la familia olímpica está unida. No hay ningún incendio".

Pero Tiriac es un bombero muy particular. Hace nueve meses que sanciona a perpetuidad a todo deportista rumano culpable de dopaje. Su sistema contrasta con las opiniones extendidas ayer. El propio Blatter repitió la reticencia del fútbol a las sanciones de dos años, al miedo a que éstas no resistan ante un tribunal civil, y a la medida de que por un jugador sea descalificado todo el equipo. Hoy, en las declaraciones finales, será difícil encontrar algo concreto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de febrero de 1999

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