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INCENDIO

Unos desconocidos queman una asociación vecinal en Valencia

Unos desconocidos prendieron fuego sobre las seis menos veinte de la pasada madrugada a la sede de la asociación de vecinos La Boatella, en el centro histórico de Valencia. El local, que había sido rociado con gasolina por los incendiarios según fuentes de la investigacíón, quedó totalmente calcinado. El fuego también ha afectado a la estructura de esta vieja finca de cuatro alturas en el número 2 de la plaza de Coll, lo que ha obligado a los bomberos a tapiar las puertas. Esta asociación, que representa a los mil vecinos del barrio de Velluters, afirma que había recibido amenazas por su lucha contra el tráfico de drogas. Desde el otoño pasado venía denunciando ante la delegación del Gobierno los puntos concretos y las horas en las que actúan los traficantes. El presidente de la asociación, Denis Tsaousoglou, tiene la "firme convicción" de que el incendio es una "venganza" por su lucha contra el narcotráfico. "Es imposible que sea un incendio fortuito, en el local ni siquiera tenemos luz", comenta desesperado porque las llamas "han destruido el esfuerzo de tres años de trabajo". "Velluters es un infierno, a la mayoría de los vecinos les han atracado alguna vez, a partir de las ocho de la tarde ya no se puede salir a la calle", describe Tsaousoglou, "por la plaza de Coll pasan cada noche 300 personas para comprar y vender droga, cada mes se marchan varias familias a otro barrio, tienen demasado miedo para quedarse". La Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia se solidarizó ayer con este colectivo y se comprometió a concederles una ayuda económica. "Esta vez ha sido La Boatella, la próxima puede ser Natzaret o cualquier otra que se atreva a denunciar el tráfico de droga, las asociaciones de vecinos nos estamos jugando el físico por dar la cara, recibimos numerosas amenazas y seguimos desprotegidos por la policía", protesta la presidenta de los vecinos de la ciudad, Carmen Vila. Para ella, tiene que pasar "algo muy gordo como este incendio" para que las autoridades se percaten de que las amenazas que reciben van en serio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1999