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Tribuna:

Lirios y fuego

PACO MARISCAL Cuando florecen, dibujan manchas moradas en las laderas abruptas de nuestras montañas. Un suelo bien drenado para que no se pudran los rizomas. Detestan el abono orgánico en sus raíces y en nuestros humedales suelen ser escasos. A la alcaldesa del Partido Popular de Massamagrell, Dominique François, le gustan los lirios, pero afirma que a la izquierda política le importa más un lirio del marjal que el paro de los obreros. Dominique, el marjal de Massamagrell, el lirio morado, el cemento y el fuego: Comunidad Valenciana cada vez me gustas más. De Dominique, aseveran hasta los de la izquierda local, es fémina educada y amable, eficiente en sus prestaciones sociales como comadrona. Dominique es militante activa en el Partido Popular y la política -que casi siempre gira en torno al cemento- es otra cosa. En Massamagrell se mezclan los juzgados con los proyectos urbanísticos en su humedal y con los desaguisados municipales. Aprobaron socialistas y comunistas, en 1982, la urbanización del marjal; en 1996 cambiaron de actitud y se oponen al cemento. Se rompe la coalición municipal de izquierdas y se forma otra mayoría de munícipes con PP, con UV y algunos independientes de izquierda, y turno en la alcaldía que ahora ocupa Dominique. El telón de fondo: 85.000 metros cuadrados urbanizados en un humedal que forma un todo con el de Rafalell y Vistabella. Los intereses, como el valor en la mili, se dan por supuestos. Cada vez me gustas más, Comunidad Valenciana. El día de San Valero, obispo, que era tanto como el viernes pasado, el viento del Noroeste soplaba de moderado a fuerte en el litoral, y también en el humedal de Massamagrell, Rafalell y Vistabella. A las 15.30 en punto y fuego de la tarde, columnas de negro humo se alzaban en el humedal y el viento las deshacía arrastrándolas al mar. La humareda desdibujaba el fondo geográfico del marjal: el urbanismo de cemento vertical que rompió la línea costera por donde La Pobla de Farnals. El fuego prendió en la hierba seca, en el junco y en la cochinilla humilde que animaba con sus pícaros movimientos el rizoma de algún lirio solitario. Rabia de chispas y vergüenza de llamas entre quienes fuimos testigos ocasionales del frente ígneo a las 15.30 en fuego de la tarde. Un frente ya amplio y no ocasional. Un par de policías locales y un par de guardias civiles. Comunidad Valenciana, cada vez me gustas más. La mano desaprensiva o criminal, el desaguisado urbanístico y el cemento, el lirio que, según la alcaldesa, prefiere la izquierda antes que solucionar el paro. Una alcaldesa convencida de que el PP debe centrarse. Pero el camino del centro no es el exabrupto político de la alcaldesa. El camino del centro pasa por compaginar el desarrollo económico y el respeto a la naturaleza y el lirio. Eso se lo puede explicar al PP y a Dominique el ministro federal alemán de asuntos exteriores. Y el respeto y cuidado de la naturaleza puede y debe ser rentable: con el rizoma seco de los lirios se obtienen perfumes y también se emplea como infusión para combatir la bronquitis. En los congresos publicitarios del partido de Dominique, si quieren centrarse, harían muy bien en moderarse buscando ese punto en el que el progreso se conjuga con el respeto al entorno, y más si es peculiar y escaso como el humedal de Massamagrell. Cada vez me gustas más, Comunidad Valenciana. Y quizás así nuestros nietos puedan disfrutar del ligero perfume del lirio y el marjal, amenazados por el cemento y el fuego. Esos lirios que a la amable alcaldesa le gustan y mucho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1999