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Un regidor socialista de León, acusado de espiar a sus funcionarios con detectives

Dos concejales del PP de Cacabelos (León) y funcionarios de la propia corporación municipal acusan al alcalde, Santiago Enríquez, del PSOE, de contratar el pasado año los servicios de una agencia de detectives de León para vigilar los movimientos de estos últimos.Por su parte, el regidor niega que el trabajo prestado por la aludida agencia, D'Ajenti, estuviera destinado a "controlar" a los empleados públicos y sostiene que las acusaciones tan sólo responden a "alucinaciones" y "complejos de persecución". Enríquez argumenta que la violencia callejera había llegado a tal extremo el pasado mes de octubre en Cacabelos que ni la Guardia Civil ni la propia Policía Municipal podían con los gamberros, cuyas identidades tampoco eran capaces de concretar.

El alcalde se refiere a sucesos tales como "un quiosco de helados quemado y cuatro o cinco contenedores de basuras y papeleras destruidos" en un municipio de cerca de 5.000 habitantes. En cualquier caso, el informe de la agencia de detectives, que por el momento sólo se encuentra en poder del máximo edil, concluye que Cacabelos es "un pueblo tranquilo". La empresa D'Ajenti efectuó el trabajo encargado por el alcalde durante los pasados días 30 y 31 de octubre y remitió al Ayuntamiento una factura de 174.000 pesetas, cantidad que deberá serle abonada en los próximos días.

La contratación de la agencia fue una decisión personal del alcalde para "vigilar a los gamberros, sin pasar por ninguna comisión ni por el pleno", dice el propio Enríquez, ya que consideraba que "cuantas menos personas lo supieran mejor". La factura llegó a manos de las dos concejales del PP, Ana Valcarce y Cruz Pazos, contra quienes el regidor piensa interponer una denuncia judicial por "sustracción de documentos". Antonio Quiroga, encargado de obras del municipio durante los últimos siete años, asegura, a su vez, que el pasado año, durante varios días, fue seguido de forma sistemática desde primera hora de la mañana por un coche Peugeot 205 blanco. Asimismo, afirma que en una ocasión se enfrentó al conductor del mismo y le preguntó qué hacía siguiéndole, pero éste no le contestó y abandonó el lugar a toda prisa.

Se da la circunstancia de que Quiroga mantiene dos litigios con el Ayuntamiento por cuestiones laborales.

Otro trabajador de la Casa de la Cultura ha sido denunciado por la corporación ante la desaparición de una gaita gallega.

Más de una treintena de trabajadores de servicios han elaborado un escrito en el que aseguran que se sienten vigilados por el Ayuntamiento. Pero el alcalde insiste en que "alguien" está sustrayendo documentos de la casa consistorial, entre ellos la nómina del secretario y datos sobre subvenciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de enero de 1999