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Reportaje:

El pueblo de Barandiaran

A falta de diez días para cumplir los 102 años fallecía en Ataun Joxemiel Barandiaran, conocido en términos académicos por don José Miguel de Barandiarán, en su casa del barrio de San Gregorio, réplica de la que le alojó en la localidad labortana de Sara durante varios lustros de la posguerra. Si Ataun ha dado a la historia más de un nombre célebre, ha sido el de Barandiaran el que ha hecho universalmente conocida esta localidad guipuzcoana situada a las faldas de la sierra de Aralar. Las investigaciones etnográficas y antropológicas de Barandiaran comenzaron aquí, cuando publica en 1916 en la revista Euskalerriaren alde su primer artículo, Ataun en la Edad Media. Era el inicio de una carrera investigadora que desde la Prehistoria hasta la época contemporánea recorría los pasos de los vascos, sus ritos y leyendas, sus costumbres y su historia, siempre con el microcosmos de Ataun como referencia primera. Poco queda en Ataun de lo que había vivido Joxemiel Barandiaran en sus primeros veinte años de vida, cuando las estructuras familiares y sociales todavía no habían recibido la buena nueva de la industrialización y la modernidad. Ya en 1974, en un opúsculo que publicó sobre la evolución hacia la contemporaneidad del pueblo vasco, Barandiaran destacaba los cambios que habían sucedido en menos de un siglo en su pueblo, con especial mención a la pérdida de la transmisión oral de cuentos y leyendas. Y en el pueblo de Ataun el reflejo arquitectónico de esta transformación se observa sobre todo en los barrios de San Martín y San Gregorio, ambos en la carretera que, por el puerto de Lizarrusti se dirige a Navarra. Los antiguos núcleos urbanos, de una docena de casas alrededor de la iglesia, se han visto completados por bloques de pisos, construidos ante la inevitable demanda de parejas jóvenes que se independizaban de la casa familiar, como recogía Barandiaran en aquel librito. Y en estos lugares, es difícil que se conserve el legado de historia oral que hasta no hacía mucho se había mantenido en el pueblo. Donde sí es posible que aún se hable de gentiles en las noches de invierno es en el barrio de Aia, la tercera parroquia de Ataun. Escondido entre las primeras estribaciones de Aralar, en Aia se podrá oír todavía el cuento de la desaparición de los gentiles, que es como llamaban los del valle a los que vivían en las montañas ajenos a la llegada de la primera buena nueva de la historia, el cristianismo. Así lo cuenta una de estas leyendas que recopilaron Barandiaran y otros. Según se decía, los gentiles, que vivían en una cueva del monte Leizadi, vieron aparecer un día entre las nubes una hermosa y desconocida estrella. Al verla, les entró miedo y comenzaron a preocuparse por lo que podría venir con su llegada. En esto, sacaron a la entrada de la caverna a un viejo gentil medio ciego y abriéndole con estacas los párpados, lo pusieron mirando a las nubes con la confianza de que él podría interpretar el fenómeno. Y así fue. Nada más verlo gritó, diciendo: "¡Ah, hijos míos!, ha nacido el kixmie y estamos perdidos. Arrojadme monte abajo". Los gentiles llamaban a Jesucristo kixmie, que en euskera significa mono. Tal y como lo pidiera, le lanzaron monte abajo, y de este modo murió el viejo gentil, principio del fin de los gentiles.Como ésta son decenas las leyendas que recopiló Joxemiel Barandiaran y que se conservan almacenadas en su despacho, en alguno de los volúmenes de su extensa bibliografía. Seis paseos Su sobrina Pilar, quien le acompañó en sus últimos años y que hoy reside en Sara, enseña a los visitantes la habitación donde trabajó el historiador desde 1953, año en que regresó a Ataun. Como ella misma comenta, la casa se convertirá, a su muerte, en un museo que recoja el legado del autor. De momento, el Ayuntamiento de Ataun ha editado un pequeño folleto en el que se recogen seis paseos por estos contornos de la sierra de Aralar. Cada uno de ellos trata de mantener algo de esa historia que ha ido desapareciendo (o está en trance de desaparecer) del pueblo. El primero de ellos, bautizado Sara en recuerdo de Joxemiel Barandiaran, va desde San Martín a San Gregorio por el antiguo camino que unía estos barrios. En unos 7,5 kilómetros de recorrido, el paseante tiene la oportunidad de disfrutar de tres tesoros etnográficos hoy olvidados, como son la calera de Olaluzeaga, los cables (peculiar mecanismo que se utilizaba para transportar los fardos de hierba desde lo más alto de los empinados prados hasta los caseríos del valle) y los molinos de San Gregorio. Otra de las rutas propuestas es el sendero de los gentiles, con parada inevitable en Jentilbaratza, collado donde estuvo situado el castillo de Ataun, recogido en las crónicas medievales como Athavit o Athagun, y que fue entregado por el rey navarro a Alfonso VIII de Castilla junto con otra media docena de fortalezas en el siglo XIII. Y fue el propio Barandiaran el que descubrió el lugar donde se encontraba ese castillo del que hoy ya solo queda el recuerdo. En estas peñas de Jentilbaratza, los gentiles han sido sustituidos hoy por jóvenes atletas que practican la escalada, uno de los actuales atractivos de Ataun. Otro de ellos, como han recogido en este folleto municipal, son los paseos por los alrededores del pueblo. Ahí están la ruta de los dólmenes que sigue por la antigua calzada medieval de Bernoa, paso indispensable entre Guipúzcoa y Navarra, o el camino hasta el embalse de Lareo, el primero construido con elementos naturales, hasta el que se llega después de atravesar el túnel de Akerreta, horadado en la roca por aquellos antiguos carboneros que explotaban estos bosques de hayas y robles. Ataun, en el Goierri guipuzcoano ha pasado de ser conocido como el pueblo más largo de Guipúzcoa (o como le dijeron al conocido montañero Luis Peña Santiago, cuando era pequeño, "el que tenía la calle más larga") a aparecer vinculado para siempre a la figura de Joxemiel Barandiaran. Sin su interés (y el de otros que no alcanzaron su fama) por rescatar del ámbito doméstico esas joyas de la literatura oral, por recorrer los montes y los valles en busca de algún retazo de memoria, hoy Ataun no sería una primera referencia para la cultura vasca. Y es que Joxemiel Barandiaran lo tenía claro: "Para conocer una cultura hay que vivirla. Cuándo aprenderemos a pensar primero con los pies y luego con la cabeza", excelente lema para visitar Ataun.

Datos prácticos

Cómo llegar: Ataun se encuentra en el sureste de Guipúzcoa, a escasos kilómetros de la frontera con Navarra. Tanto si se acude desde Vitoria como desde San Sebastián es imprescindible tomar la N-I hasta Beasain y desde aquí, por la GI-120 se llega en poco tiempo hasta Ataun. Desde Bilbao, el recorrido más corto es por la A-8 hasta Eibar, y luego continuar por Bergara y Zumarraga hasta Beasain. Alojamiento: El Goierri es una de las comarcas del País Vasco con mayor número de establecimientos de agroturismo. En Ataun, están Aldarreta-azpikoa (tel. 943 180366) y Andralizeta (943 180087). En Lazkao, Lizargarate (943 881974); en Amezketa, Haundikoa (943 654864); y en Abaltzisketa, a la sombra del Txindoki, Naera haundi (943 654063). Comer: En la mayor parte de las tabernas de Ataun hay una buena oferta gastronómica. Estos son algunos de los establecimientos más destacables: Miraballes (943 180057), Atsedentoki (943 180484), Troskaeta (943 180037), Victor jatetxea (943 180033), Urbieta jatetxea (943 180019) o Urbitarte sagardotegia (943 774323).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 1999

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