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El rey Hussein de Jordania destituye a su hermano Hassan como príncipe heredero

El príncipe Hassan, de 51 años, ya no es el heredero del trono de Jordania. El rey Hussein, de 63 años, comunicó ayer personalmente a su hermano, en el transcurso de una entrevista celebrada en el palacio real de Ammán, la decisión de retirarle oficialmente el título de heredero, que le había otorgado en 1965 y que le había permitido durante los últimos seis meses gobernar el país, sustituyendo en todas sus funciones al soberano, mientras éste se encontraba hospitalizado en una clínica de Estados Unidos para someterse a un tratamiento contra el cáncer.

El rey de Jordania deberá nombrar en los próximos días un nuevo heredero para el trono hachemí. Los más firmes candidatos son los hijos del monarca: Abdalá, de 36 años, y Hamzeh, de 19, primogénitos respectivos de su segundo matrimonio, con la princesa Muna, y de la actual reina Noor. Los dos son militares de carrera y han sido formados en academias militares del Reino Unido y de Estados Unidos.El príncipe Hassan, hasta ayer regente y heredero del trono, continúa siendo un hombre de una gran influencia política dentro de Jordania, no en vano controla los servicios de seguridad del Estado y cohesiona en torno a él un poderoso clan de hombres de negocios y de profesionales.

Las discrepancias políticas entre Hassan y su hermano el rey Hussein, que se habían mantenido en silencio durante los seis meses de regencia, estallaron con toda virulencia el pasado martes, cuando el monarca regresó al país y efectuó reiteradas críticas a la manera de cómo había desempeñado el regente las funciones de Gobierno. Entre otras cosas, a Hussein no le gustó el exceso de protagonismo de su hermano.

El príncipe regente Hassan se vio en pocas horas relegado a un lugar apartado en el protocolo de palacio, siendo sustituido en muchas de sus funciones por su sobrino Abdalá, quien, por encargo de su padre, ha recibido en Ammán en los últimos días a varios emisarios políticos, una misión que hasta entonces desempeñaba el regente.

Hussein responsabiliza a su hermano Hassan de algunos de los graves problemas surgidos en el país durante los seis meses de regencia, entre los que destacan dos: el envenenamiento del servicio de aguas potables de la capital y la polémica sobre un supuesto falseamiento de los índices de crecimiento económico del país.

El envenenamiento de las aguas se produjo en pleno verano, mientras el Gobierno presidido por el regente trataba de esconder el problema a pesar de que los servicios de urgencias de los hospitales de Ammán se llenaban de enfermos y la población indefensa se veía obligada a adquirir agua envasada, que en pocos días llegó a quintuplicar su precio.

A la crisis del agua se le sumó un nuevo escándalo al descubrirse el supuesto falseamiento de los índices de desarrollo económico del país que para los años 1996 y 1997 habían situado oficialmente el crecimiento en un 5,2 y el 5,3% respectivamente, cuando en realidad no habían superado el 3% en cada uno de los ejercicios.

El alboroto popular provocado por estos dos incidentes obligó a intervenir al propio monarca desde la clínica estadounidense en la que se encontraba internado. Hussein ordenó a su hermano que abriera una minuciosa investigación sobre el tema del agua y cesara al ministro encargado del tema, Mounzer Haddadine, un amigo personal del príncipe regente. El rey le exigió asimismo con contundencia que silenciara los supuestos falseamientos de los índices económicos y efectuará una serie de importantes remodelaciones dentro del equipo de funcionarios del Ministerio de Finanzas.

A pesar de las evidencias que anoche apuntaban a la destitución del heredero, el ministro jordano de Información, Naser Judeh, insistió en Ammán en que "no hay notificación oficial de ninguna decisión" sobre el heredero. Según Judeh, "lo que se ha publicado [la noticia apareció ayer en el diario árabe Al Hayat ] no deja de ser especulación hasta que haya un comunicado oficial".

Oficialmente, Hussein de Jordania no ha tomado aún ninguna decisión con respecto al nombre de su heredero, aunque en los círculos de palacio todo el mundo reconoce la influencia y las dotes de persuasión de la reina Noor, que defiende la candidatura de su hijo Hamzeh, frente a la de su hijastro Abdalá. En estos mismos círculos se asegura que el nombramiento del heredero se hará público en las próximas horas, finalizando así con las intrigas palaciegas y permitiendo que el rey vuelva el próximo mes de marzo a la Clínica Mayo de Estados Unidos, para proseguir su tratamiento contra el cáncer linfático, que padece desde hace siete años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 1999

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