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REAJUSTE DEL GOBIERNO

Arenas sustituye a Cascos para "vender" el nuevo centrismo en este año electoral

José María Aznar puso ayer en manos de Javier Arenas, hasta ahora su ministro de Trabajo, las riendas del PP en un año electoral. Con el nombramiento de Arenas como candidato a secretario general del PP, en sustitución de Francisco Álvarez Cascos, el presidente del Gobierno busca reforzar el partido y su imagen centrista al final de la legislatura y ante un ejercicio en el que se dilucidarán los comicios municipales, autonómicos y europeos, en junio; los catalanes, en el otoño, y probablemente los generales. En el PP se dice que no ha habido "crisis", sino un "simple reajuste" del Ejecutivo.

El presidente del Gabinete ministerial no veía al hasta ahora coordinador general del PP, Ángel Acebes, como el nuevo secretario general y su teórico número dos en el partido. Eso lo tenía claro Aznar desde hace mucho tiempo. Seguramente desde que Francisco Álvarez Cascos se precipitó este verano al autoapartarse definitivamente de la secretaría general tras 10 años en el cargo.El perfil del secretario general que Aznar precisa ahora requiere un mayor peso político que el de Acebes, pero sin llegar a la contundencia física y verbal del propio Cascos. Es un equilibrio complicado.

La imagen, el tono y la capacidad de trabajo de Acebes convencían plenamente a Aznar. Es una persona de su total confianza, que ha sufrido en sus carnes -y no metafóricamente- el acoso frontal de ETA contra los dirigentes del PP vasco y que ha cosechado dos innegables éxitos electorales en Galicia y Euskadi. Por eso no iba a dejarle en ningún caso en fuera de juego. Ayer le recibió a primera hora de la mañana en La Moncloa y le comunicó lo que el propio Acebes no sabía, pero presumía. Como a los demás remodelados, no le dio ninguna opción.

El presidente cree que el PP requiere ahora, además de las características que aglutina Acebes, y que también reúne Javier Arenas, una fuerza política propia. Entiende que se avecinan varias contiendas electorales y aboga por situar al frente de la nave a un dirigente con gran proyección pública, con el aval de una trayectoria de varios años en un ministerio importante, el de Trabajo, y con una experiencia incuestionable dentro del partido, precisamente en el área electoral, como vicesecretario hasta 1993.

Arenas nunca será un secretario general delegado y tampoco hipotecado por la trayectoria de Cascos, con quien no mantiene una buena relación. El dirigente andaluz, que se libra así de tener que competir de nuevo con escasas posibilidades de éxito contra Manuel Chaves en Andalucía, tiene algo que se cotiza en el PP. Arenas procede de la UCD y fue uno de los fundadores de las juventudes centristas en la época de Adolfo Suárez. En él se concitan, pues, el centrismo, la autoridad y el conocimiento del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de enero de 1999

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