El Zaragoza gana sin brillantez

Los aragoneses jugaron a lo práctico ante un Valladolid que se atrincheró en su área

La perseverancia también da sus frutos en el fútbol. El Zaragoza pudo comprobarlo ayer en un partido en el que sustituyó la brillan-

tez por la insistencia. Ante un Valladolid atrincherado, que ignoró cualquier opción que no fuera la protección del área de César, los jugadores zaragocistas optaron por llevar el balón al campo rival y someter al guardameta rival a un constante acoso.

El encuentro parecía tener escrito su guión y Rojo intentó resolver lo con un equipo creativo y muy ofensivo. Metió a Aragón, Gustavo López, Kily, Yordi y Milosevic en el once inicial. Pero ni eso fue suficiente durante muchos minutos para desordenar al Valladolid.

Los jugadores del equipo aragonés dominaban territorialmente y eran dueños del balón, pero tenían enormes problemas para hacer daño en el área rival. La situación parecía satisfacer a todos. Hasta que llegó el gol. Aguado, en un lanzamiento de córner, conectó un cabezazo imparable. Con espacios por delante, el Zaragoza hizo de las bandas una autopista y Milosevic demostró su categoría con un gol en una jugada excepcional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de enero de 1999.

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