El Athletic fundé al Alavés con dos chispazos

Desde 1 956 no se enfrentaban en la liga Athletic y Alavés, pero ambos equipos resistieron el paso del tiempo: jugaron como entonces, bajo una lluvia similar y con un concepto del fútbol tan rancio como elemental. Ganó el Ath letic porque halló fortuna en dos jugadas aisladas y porque el Alavés tiene una indolencia ofensiva que raya en la inoperancia.

Si hay detalles que marcan un partido, al Alavés no le pasó desapercibido que fuera Alkorta el autor del primer gol al efectuar un libre directo. El central sustituyó a los espcialistas y se inventó un efecto endiablado que soprendió a Kike. Desde ahí hasta el segundo gol el Athletic fue una apelación al colectivismo que engrandeció su aspecto destructivo tras el gol olímpico de Felipe. Estaba el partido juguetón y el segundo gol quiso premiar la entrega del joven futbolista rojiblanco.

El partido era un canto a la inoperancia. El Alavés convertía su dominio en un acto rutinario y el Athletic su defensa en una colección de balonazos. Y así transcurrió el fútbol (?) hasta que el colegiado decidió poner fin al ejercicio, animado tras el gol de Canabal. Al menos el fútbol premió a los mejores futbolistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de enero de 1999.

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