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Xavier Hurtado lanza en Espai 13 una mirada irónica sobre la relación entre la tecnología y el ser humano

Singular electrics es el ciclo de la presente temporada de Espai 13, de Barcelona, que tiene como objetivo explorar los comportamientos artísticos nacidos del uso de las nuevas tecnologías. Sus comisarios, Tere Badia, Jorge Marzo y Rosa Sánchez, presentan, como segunda entrega de la serie, Computación espontánea un montaje de Xavier Hurtado (Barcelona, 1961) en el que este artista quiere ironizar sobre la intervención de la tecnología en la creación artística y en el comportamiento humano. El reto que representa intervenir en un espacio difícil como es el sótano donde se halla Espai 13, en un edificio tan diáfano como la Fundación Miró, ha sido superado en el montaje de Hurtado. El espectador se encuentra al bajar las escaleras con una sala oscura, lo que produce cierta sensación de desasosiego. El espacio sólo se encuentra iluminado en un pequeño sector donde se han instalado unas vetustas sillas y una mesa de despacho sobre la que hay dos ordenadores. Tras la mesa, una pantalla donde aparecen imágenes de películas y anuncios publicitarios. Paradójicamente, al contrario de lo que ocurre en la mayoría de las exposiciones donde se presentan ordenadores y en las que se invita al visitante a intervenir, en Computación espontánea un cartel advierte de que no se trata de un montaje interactivo, por lo que se ruega que el público se abstenga de manipular los ordenadores. Con este detalle se ironiza sobre la extendida idea que la interactividad es un componente imprescindible en cualquier obra artística que utilice los nuevos medios. En el montaje, el teclado de uno de los ordenadores mueve sus teclas sin ninguna presencia humana. La evocación de los viejos pianos mecánicos es clara. La programación incluye tanto descansos, juegos y preguntas como la proyección de secuencias de películas españolas de los años cuarenta y cincuenta halladas por Hurtado en Suramérica. Entre ellas, una curiosa obra de ciencia-ficción inspirada en la serie B norteamericana. "He intentado hablar de la interacción entre el hombre y la máquina mediante el uso de un teclado que funciona de forma autónoma", comenta Hurtado. Para la exposición, el artista se ha desplazado desde Bogotá, ya que desde hace dos años imparte clases de prácticas artísticas por ordenador en la Universidad Nacional de Colombia. Antes vivió cinco años en Nueva York. La utilización de ordenadores de los años ochenta es para Hurtado una reflexión sobre la vida limitada de determinadas tecnologías. "Existe todo un discurso de la implantación de las tecnologías. De cuáles se consolidan y cuáles son las que rápidamente se convierten en obsoletas", explica. En este cambiante y mitificado mundo de la nuevas tecnologías, Hurtado propone una mirada irónica y distante, aunque se reconozca un amante de ellas. El montaje de Hurtado también propone que una máquina sea la observadora de otra, completando así un abanico de sugerencias en torno a la tecnología y su relación con el hombre. La exposición de Xavier Hurtado permanecerá abierta hasta el próximo 21 de febrero en Espai 13.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de enero de 1999