Desigual respuesta en Guipúzcoa y Vizcaya al peaje reducido de la A-8

El peaje reducido en la autopista que une Bilbao y San Sebastián (la A-8) al cumplirse un año de su implantación ha tenido repercusiones desiguales. Ha sido un éxito en Guipúzcoa. En Vizcaya, en cambio, en buena medida ha fracasado. Mientras en Guipúzcoa se han expedido cerca de 22.000 tarjetas y se ha superado en un 25% la previsión presupuestaria de la Diputación, en Vizcaya existen menos de 7.000 tarjetas y sólo se necesitarán la mitad de los 400 millones consignados. En el territorio vizcaíno incluso se llegaron a reducir los trámites burocráticos para propiciar el aumento de billetes de bonopeaje. La medida, puesta en marcha en abril pasado, logró incrementar algo el número de tarjetas. Guipúzcoa consignará este año 850 millones al peaje reducido, 250 más que en 1998. Las subvenciones públicas al uso de esta autopista fueron presentadas a finales de 1997 como una iniciativa de calado, con la que se beneficiarían gran cantidad de usuarios. Para ello, la Diputación de Guipúzcoa habilitó una partida de 600 millones y la de Vizcaya, 400 millones para un sistema de rebaja en función del número de viajes: un 15% entre ocho y 20 tránsitos mensuales; un 23% entre 21 y 35, y un 33% en el caso de más de 35 pasos por un peaje. Pese al dispar resultado global, los datos de ambas provincias en cuanto a los tres tramos de descuento son similares. Se ha registrado un ligero aumento de automovilistas que usan la A-8 entre 8 y 20 veces al mes y en más de 35 ocasiones en ese tiempo.PASA A LA PÁGINA 3

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de enero de 1999.

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