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Los abogados suspenden a un tercio de los juzgados de lo social en una encuesta

Los letrados destacan la mala calidad de los fallos y el incumplimiento de los plazosNingún juez obtiene sobresaliente y dos son calificados con un "muy deficiente"

Un tercio de los juzgados de lo social de la región (13 de 37) ha resultado suspendido en una encuesta elaborada por el Colegio de Abogados de Madrid. Entre las causas que han motivado los suspensos de estos jueces (que dirimen despidos laborales, dudas sobre convenios colectivos) figuran la escasa calidad técnica de las sentencias (es decir, su fundamentación parca o nula), la tardanza en la ejecución de los fallos, el incumplimiento de los horarios y plazos, la mala educación que muestran algunos magistrados... Esta encuesta de la Comisión lo Social del Colegio de Abogados, que recoge las respuestas a un cuestionario de 86 letrados laboralistas con más de cinco años de experiencia, perseguía "un doble objetivo: conocer la opinión" de los abogados sobre "el funcionamiento de los distintos colectivos que intervienen en esta jurisdicción, jueces, secretarios y funcionarios, y detectar los principales problemas".

Los letrados no circunscriben la "mala calidad de las sentencias" a los juzgados unipersonales de la capital (con un solo juez); las elevan también a las que se dictan en la Sala de lo Social del Tribunal Superior y a la de la Audiencia Nacional. "En algunas sentencias no es que la fundamentación sea inadecuada; es que no existe", afirma Belén Villalva, abogada laboralista y miembro de la Comisión de lo Social del Colegio de Abogados. En Madrid hay 37 juzgados de lo social (sin contar los tribunales), y otros dos en Móstoles. Estos juzgados tramitan al año una media de 750 asuntos cada uno, unos 28.000 entre todos.

Junto a la, en general, deficiente calidad de las sentencias, los abogados laboralistas reprochan en el cuestionario "la excesiva dilación de los plazos para dictar sentencias", así como la "actuación de los jueces sustitutos" (a los que atribuyen "falta de bagaje y experiencia") que cubren los juzgados en ausencia de sus titulares.

El único mérito de los jueces sustitutos es el de ser licenciados en derecho, pero no han pasado por la escuela judicial. "Aunque es verdad que éstos, una vez transcurridos dos años al frente de los juzgados, adquieren una experiencia satisfactoria", revela la encuestra.

La rigidez de los tribunales superiores, en concreto del Tribunal Supremo, para admitir recursos y, paralelamente, unificar criterios es otra de las quejas que la encuesta eleva a conclusión. PASA A LA PÁGINA 3

Los abogados critican la atención al público que dispensa la mayoría de los juzgados de lo social

VIENE DE LA PÁGINA 1 Pese al resultado obtenido (una media de 5,2), los abogados consultados aclaran que los juzgados y tribunales de lo social no son los que peor funcionan en la región. En esta media, frente al notable alto que obtiene el juzgado mejor calificado, destacan los suspensos que reciben otros 12, y ello a pesar de que todos los juzgados disponen de los mismos medios. "A igualdad de medios, la valoración de los distintos juzgados es desigual", revela la encuesta, que atribuye esta "desigualdad" a las personas que los dirigen y trabajan en ellos. En un baremo del 1 al 10, el juzgado de lo social de Madrid mejor valorado por los abogados consultados es el número 31 (cuyo titular es Ricardo Bodas, actual portavoz nacional de la Asociación Jueces para la Democracia). Los abogados califican a este juez con un 8,9 de nota. El que peor nota recibe, con un 1,9 de nota, muy deficiente, es el número 17, dirigido en tiempo de la encuesta por el juez José Luis Ortiz. Le acompañan en la parte baja los números 5 y 1. Con todo, la valoración general de los 37 juzgados de la capital es de aprobado, se subraya en la encuesta. Los abogados coinciden en aplaudir la labor de los jueces del llamado cuarto turno (los que acceden desde la abogacía a la judicatura por su reconocida experiencia y méritos).

Los abogados que contestaron al cuestionario echan en falta también, según se deduce de sus respuestas, una mejor atención por parte de los miembros de la oficina judicial (secretarios, funcionarios). "La atención al público en la oficina judicial", destaca otra de las conclusiones, "es, con carácter general, regular". Sólo se salvan de esta crítica los juzgados números 4, 11, 19, 25 y 31, en contraste con los números 3, 16, 17, 23 y 35. Por otro lado, los juzgados que mejor trato dispensan durante las vistas a los letrados son los números 4, 11, 18, 19 y 31, según la encuesta.

Fuentes de los juzgados de lo social de Madrid destacan el aprobado que en general se desprende de la encuesta. "No debemos olvidar que la valoración global, en comparación con otras jurisdicciones judiciales, es positiva, máxime cuando proviene de usuarios con una opinión tan cualificada como es la de los abogados que más frecuentan los juzgados de lo social", afirman estas fuentes. Y añaden: "Los datos negativos de la encuesta, en mi opinión, deben servirnos de autocrítica y también de acicate para que todos los jueces seamos capaces de prestar un mejor servicio a los ciudadanos, a los que nos debemos. En cualquier caso, me parece positivo que se efectúen encuestas de este tipo, que a todos nos permiten evaluar desde fuera nuestra gestión e intentar mejorarla en lo posible".

La abogada Belén Villalba, miembro de la Comisión de lo Social del Colegio de Abogados, indica cómo se hizo la encuesta: "Montamos dos mesas en las sedes de los juzgados de lo social, en las de las calles de Orense y Hernani, y entregamos el cuestionarios a unos 250 abogados. Contestaron 86 letrados, pero un 70% de ellos son de los más habituales en esta jurisdicción, y todos con una experiencia profesional superior a los cinco años".

El cuestionario fue elaborado a comienzos de 1998, y en él se alude también al año y medio de demoras que, en esa época, sufría la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. En la actualidad, esas demoras se han reducido a unos tres meses, precisa Villalba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de enero de 1999

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