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FÚTBOL 16ª JORNADA DE LIGA

El Celta busca su Iímite

El Oviedo sucumbió en Balaídos ante el fabuloso juego del equipo de Víctor Fernández

Víctor Fernández no conoce el límite del Celta y su hinchada tampoco. El equipo de los elogios, el que monopoliza la ilusión en un campeonato sin dueño, demostró ayer que todavía le resta margen para crecer. Sin Mostovoi, su jugador más desequilibrante, y ante un rival que le pretendía dar caza en la tabla, se les taparon los de Vigo con un fútbol sencillamente fabuloso; un fútbol que quiere dar la razón a quienes aventuran que estamos ante uno de los mejores conjuntos de Europa. No estaba Mostvoi, pero sí Revivo, que estuvo inmenso; y Mazinho, una exageración de centrocampista. No se puede detener al Celta porque funciona como un grupo y siempre habrá alguien dispuesto a amargar la tarde al rival.Al Celta le bastó con esperar para volver a encontrarse con lo mejor de sí mismo. Tardó exactanente 22 minutos en diagnosticar al Oviedo, demasiado atrevido, y encontrar sus debilidades para desde ese momento, explotarlas con contundencia. En ese minuto se produjo una jugada impresionante que inició Michel Salgado en el lateral del área de Dutruel y en un suspiro culminó Revivo con un fuerte balonazo en la escuadra. Fue uno de esos lances que anuncian los mejores momentos del equipo de Víctor Fernández, que tardaría ya pocos segundos en adelantarse. Lo hizo aprovechando una de las pocas artimañas del Oviedo, que llegó a Vigo con la intención de emplear el mismo fútbol de toque y búsqueda de espacios que se usa en Balaídos.

Para enfriar los primeros destellos del rival, Esteban cedió un saque de puerta a Onopko, Ganó unos segundos, pero el saque llegó a los pies de Makelele antes de que el central ruso tuviese tiempo de adelantar la línea de fuera de juego, y Mazinho aprovechó ese espacio con un pase en profundidad que Revivo controló con el pecho y convirtió en gol. Los hombres de Fernando Vázquez pagaron un precio muy alto por su única frivolidad, porque el conjunto del Carlos Tartiere, pese al resultado tuvo en Vigo la apariencia de un grupo cohesionado y con patrón. No hubo ni rastro de aquellos equipos apocados y de corte defensivo que tanto daño le solían hacer al Celta cuando el entrenador gallego dirigía al Compostela. El equipo asturiano creyó que podría discutir el balón y todo el peso del Celta cayó sobre él.

No supo el Oviedo jugar con desventaja en el marcador porque no hay muchos equipos en Europa capacitados para reaccionar cuando el Celta juega como ayer. Su fútbol no admite adjetivos en esas ocasiones porque es cuestión de grado, por momentos el del Celta fue sencillamente perfecto.

Revivo hizo olvidar a Mostovoi

Parecía que el Celta no podría, ser el mismo sin Mostovoi y hasta ese mito cayó ayer en Balaídos. Sin el ruso de los pases imposibles, Revivo asumió la responsabilidad de imaginar la asistencia y el remate, y se fue del campo con dos goles anotados y otros tantos servidos.Fue su tarde, pese a recuperar su tradicional puesto lejos del gol, pegado a la banda izquierda, donde hizo vivir a Eskurza una jornada infernal. A sus espaldas tuvo el respaldo de Mazinho, que cortó y distribuyó absolutamente todo, y a su alrededor a gente como Penev y Sánchez, que hicieron callar a quienes denunciaban que a este equipo le faltaba gol.

Efectivamente, desaprovecha el Celta ocasiones como todo el mundo, y a veces sufre más de lo necesario por falta de definición, pero resultados como el de ayer convierten la cuestión en indiscutible.

Fernando Vázquez rompe la tradición

Fernando Vázquez rompió ayer una dulce tradición para su carrera, aquella que le mantenía como un entrenador que no conocía la derrota contra el Celta. En el Compostela continuó una costumbre que venía de antiguo y se convirtió en desesperante para los de Vigo, que vieron cómo el equipo de Santiago perdía la categoría sin cederle un solo triunfo en Primera División. De cinco ocasiones que el Compos se enfrentó al equipo celeste con Vázquez en el banquillo, ni en una sola pudo sumar los tres puntos; era algo así como su bestia negra, pese a esa especie de amistad que siempre presidió la relación entre los clubes de Vigo y Santiago.Pese al desastre de ayer, el nombre de Vázquez no deja de ser el de uno de los candidatos a suceder a Fernández si, como hay indicios, se resiste a renovar. Se trata de dos hombres de la misma escuela: dos entrenadores universitarios y amantes del buen fútbol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de enero de 1999

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