El fiscal solicita dos años y cuatro meses de cárcel para el primer insumiso catalán que abandonó la "mili"

El primer soldado catalán que abandonó el servicio militar y se declaró insumiso, Carlos Pérez Barranco, fue juzgado ayer en el acuartelamiento de Mechano (Badajoz). El fiscal le acusa de un supuesto delito de deserción y solicitó para él dos años y cuatro meses de prisión. El joven reiteró sus convicciones antimilitaristas durante su declaración y se declaró dispuesto a asumir las previsibles consecuencias. Los siete jóvenes que en los últimos años han sido juzgados en España por esta misma acusación y que afrontaban una petición fiscal idéntica han acabado condenados a esa pena y han tenido que ingresar en prisión militar. Junto a Pérez Barranco, esta semana han sido juzgados también por idéntico delito otros dos jóvenes. Carlos Pérez Barranco, de 29 años y licenciado en astrofísica, llegó al Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) de Cáceres el 17 de febrero de 1997; 10 días después abandonó el cuartel, tal y como había previsto. "Los días que estuve allí sólo me sirvieron para reafirmar lo que ya pensaba del Ejército, sobre los valores sexistas y de obediencia ciega que inculcan", aseguró. La decisión de este joven no fue un hecho aislado, asegura, sino una acción premeditada que habían concertado otros cinco soldados de diversos acuartelamientos españoles "para concienciar a la sociedad española de la inutilidad de los ejércitos". El 6 de marzo de ese mismo año, los jóvenes se presentaron en el Gobierno Militar de Madrid y se autoinculparon de su acción y explicaron su postura al juez togado militar. Días después llevaron a cabo una acción simbólica en Valencia, al simular ser obreros de la construcción y derruir un cuartel, pero fueron detenidos. Pérez Barranco pasó más de cuatro meses en la prisión militar de Alcalá de Henares; posteriormente obtuvo la libertad condicional, a la espera del juicio celebrado ayer. Tras el juicio, el primer insumiso catalán en los cuarteles insistió en su oposición "radical y no violenta" hacia el Ejército. "Lo único que pretendemos con estas acciones es concienciar a la sociedad de la inutilidad que significa el gasto militar y de lo absurdo de incriminar estas acciones", precisó Pérez Barranco. Coincidiendo con el juicio contra este insumiso, tres jóvenes desplegaron ayer una pancarta de protesta sobre uno de los aviones de la compañía Casa instalados en el Palau de Pedralbes, en Barcelona, con motivo de la exposición sobre diseño industrial.

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