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Entrevista:

"La UE debe tomar un papel más activo con la inmigración"

El defensor del Pueblo Europeo, Jacob Söderman (Helsinki, 1938), quiere salir del agujero y poner su granito de arena en la construcción de una Unión Europea (UE) más social. Desde el escrupuloso respeto a sus homónimos, este finlandés cálido en su sobriedad anima a los ciudadanos a que acudan a Internet para preguntarle o explicarle cómo quieren que sea su futuro o lo que está mal en su presente. Söderman decidió celebrar el 50º aniversario de la Proclamación de los Derechos Humanos en Sevilla, trabajando en la sede del Parlamento andaluz con colegas de México, Honduras, El Salvador, Panamá y, por supuesto, José Chamizo, de Andalucía. Pregunta. El papel del Defensor del Pueblo Europeo es increíblemente desconocido para los ciudadanos. Respuesta. Bueno, ya hemos recibido casi cuatro mil quejas. La realidad es que nuestro mandato es muy limitado, solamente a nivel comunitario, sobre todas las instituciones y órganos, menos los tribunales. Mi papel es luchar contra la mala administración y ayudar a la gente que tiene problemas con ella. Yo no tengo un mandato general; es importante que sepan que estoy aquí quienes tengan problemas con la Administración. P. ¿Quiere usted crecer? R. En realidad mis competen-cias van a ser más amplias gracias al Tratado de Amsterdam; ahí se me dio la autoridad para supervisar al tercer pilar, que son Justicia e Interior. Esto significa que la posible mala administración de Europol, por ejemplo, esté bajo mi escrutinio. P. ¿Cómo está la aplicación de justicia en Europa? R. Hay muchos problemas a nivel nacional en los derechos fundamentales, especialmente la libre circulación de ciudadanos. P. ¿Qué puede hacer usted? R. Yo he tomado la decisión de que es mejor que nosotros ayudemos a las oficinas de defensores del pueblo a nivel nacional o autonómico, para que ellos se ocupen de estas quejas. Es el principio de subsidiariedad. P. Sin embargo, en el tema de la inmigración se solapan los niveles nacional, autonómico y de la Unión, ya que es un problema europeo. R. En el Tratado de Amsterdam ya quedó claro que los asuntos de visas, asilo y los derechos de extranjeros en la frontera va a ser una cuestión de Derecho Comunitario, y entonces eso significa que la Comisión Europea tiene que tener un papel mucho más activo sobre esto. Las cosas van a cambiar. P. ¿Cómo? R. Éstos son casos de Derechos Humanos. Por eso he propuesto que la Unión Europea precise su respeto a ellos. Podría enriquecer los principios de los Derechos Humanos, que son sometidos en la jurisprudencia de los tribunales de justicia, que han actuado bien, pero yo creo que la Unión Europea debería fijar que va a respetar todos los convenios que sean aceptados por la mayoría de sus Estados miembros. P. ¿En qué se traduciría eso en el caso de la inmigración? R. Es el tema más difícil de los Derechos Humanos a nivel europeo, en todos los países. Es también una prueba moral. ¿Qué va a ocurrir con la Unión Europea? ¿Va a ser una fortaleza sólo para los europeos o va a ser más abierta? Es un problema muy difícil, porque hay demasiada gente que quiere entrar en la UE. Si entran todos habrá conflictos políticos. La Unión debe tener una política firme, pero al mismo tiempo debe respetar todos los convenios de Derechos Humanos. Es un camino difícil, pero es lo único que tiene moral o carácter. P. ¿Puede la UE dar lecciones al respecto? R. La situación, en comparación con otras zonas del mundo, es muy satisfactoria. El mayor problema social es el paro. Pero en el Tratado de Amsterdam también hay todas las provisiones para introducir una política económica favorable al trabajo. Los nuevos Gobiernos de Alemania, Francia y Gran Bretaña han anunciado una política más favorable, entonces, hay posibilidades de que la situación mejore. P. ¿Se quiere realmente una Europa más social que economicista? R. Es un gran esfuerzo cambiar la Unión para que sea una organización o un ambiente mucho más social o humano para los ciudadanos. Yo pienso que hay un apoyo político muy fuerte en esta dirección, pero es una carretera lenta, no se marcha muy rápidamente. Al mismo tiempo, a la Unión le va ser necesario aceptar nuevos miembros y en estos países hay mucho que hacer para proporcionar la adecuada protección en Derechos Humanos o Ciudadanos. P. Usted que la examina ¿Cómo funciona la UE? R. Para mí ha sido una sorpresa positiva que todas las instituciones han cooperado bien conmigo, han dado sus repuestas sobre las quejas a tiempo y han seguido mis propuestas. Otra sorpresa para mí ha sido que los funcionarios son personas de una altísima preparación y muy interesados en su trabajo, saben lenguas y funcionan muy bien. El problema de la UE es su falta de transparencia. Si están haciendo un trabajo tan bueno como el que están haciendo, ¿por qué este secreto? Se debe ser mucho más transparente, como en los países nórdicos. P. ¿Cuál es la traba entonces? R. Hay una jerarquía muy estricta en las instituciones. Los funcionarios estarían mucho más motivados si pudieran escribir o hablar de su buen trabajo; por supuesto que deben ser leales a su institución, pero esa situación en la que, por ejemplo, ellos deben de pedir consentimiento para escribir un artículo, no es democrática. Aun así, yo insisto en que la Administración de la Unión es mucho mejor que su reputación. P. Jerarquía es lo que usted ha dicho que no quiere entre los defensores del Pueblo. R. Estamos trabajando mucho con Internet y hemos propuesto a los distintos defensores para que pongan en marcha sus páginas web con links hacia todas las demás. Tenemos un enviado a nivel nacional y yo he impulsado la creación de un nuevo miembro del equipo a nivel regional o autonómico. El año pasado, nos reunimos en Barcelona y después en Toscana para estrechar los lazos entre nosotros, pero yo insisto en que mucho debe ser hecho por el que está más cerca del ciudadano. P. Ahora que Estados Unidos parece reticente a la hora de crear un Tribunal Penal Internacional ¿le toca el turno de la Justicia a Europa? R. Europa tiene un papel fundamental a la hora de elevar la moralidad en el mundo. Europa ha cometido muchos errores y es su papel solucionar esas situaciones. Estados Unidos es un poco otra cosa; Europa tiene que elevar estas cotas. P. ¿El caso Pinochet? R. Yo trabajé 14 años en un movimiento de solidaridad con Chile, había gente como Mario Soares o Felipe González, europeos. Para nosotros está claro que el caso Pinochet es una gran satisfacción personal. Todas estas víctimas de tortura, desaparecidos o asesinados tienen el derecho a que su caso se vea en un tribunal. Todo es positivo. P. ¿Cree usted entonces en la necesidad un Tribunal Penal Internacional? R. Es la única solución para el futuro para seguir una política consecuente. En estos casos es necesario que haya un proceso justo. Esto sería muy, muy importante para la Humanidad.Jacob Söderman Defensor del Pueblo Europeo El defensor del Pueblo Europeo pide a la Comisión Europea que tome las riendas sobre temas tan importantes como la inmigración o la impartición de justicia a nivel mundial. "Europa ha cometido muchos errores y es su papel resolverlos".

http://www.euro-ombudsman.eu.int

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de diciembre de 1998