El Rey advierte que la violencia "socava gravemente la convivencia" democrática
En una jornada marcada por las declaraciones solemnes y los actos reivindicativos, la celebración del 50º aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de Derechos Humanos se extendió ayer desde el Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid hasta el campus de la Universidad Complutense, pasando por el Congreso, los Parlamentos autónomos, ayuntamientos y centros educativos de todo el país.El rey Juan Carlos I, que presidió un acto al que asistieron tres ministros y el defensor del pueblo, destacó que sólo mediante la firme defensa de los valores universales que recoge la Declaración "puede lograrse un mundo más justo y solidario", informa Efe. Don Juan Carlos recordó que la Constitución incorpora los principios de protección de los derechos humanos antes de advertir que la violencia "socava gravemente la convivencia y dificulta la universalización de los principios democráticos".
Entretanto, centenares de jóvenes asistieron ayer a la fiesta al aire libre organizada por Amnistía Internacional y Radio 3 en la Universidad Complutense, jalonada por actuaciones musicales e intervenciones, entre otros, de familiares de víctimas de abusos contra los derechos humanos, como la esposa y la hija de Carmelo Soria, el funcionario internacional español asesinado en Chile durante la dictadura del general Augusto Pinochet, o los padres de Joaquín Martínez, el español condenado a muerte en EEUU.
El Congreso de los Diputados también se sumó a las solemnidades al aprobar por aclamación un llamamiento a ciudadanos e instituciones para que "luchen por una más perfecta observancia de los derechos humanos".
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