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Un nuevo túnel bajo la Castellana enlazará las estaciones de Atocha y Chamartín

El túnel de la risa, que une con un pasillo ferroviario las estaciones de Atocha y Chamartín, va a ceder parte de los 458 trenes que le atraviesan a diario a un nuevo subterráneo previsto por Fomento bajo el paseo de la Castellana. Los técnicos de la Secretaría de Estado de Infraestructuras han pintado ya el nuevo túnel bajo ese eje central de la capital, una infraestructura que se considera necesaria para resolver el colapso que amenaza el tráfico de trenes. El túnel enlazaría además el futuro tren veloz a Valladolid (Chamartín) con los servicios del AVE (Atocha).

Unir los trenes de gran velocidad del cuadrante norte-noreste con los que parten o llegan hacia el sur y este de la Península, además de descongestionar el pasillo ferroviario que discurre bajo la Castellana: ése es el objetivo que se han planteado en la Secretaría de Estado de Infraestructuras para un subterráneo que discurra paralelo al denominado túnel de la risa (llamado así porque, cuando se anunció su construcción, en 1932, nadie creyó que llegara a ser realidad). El proyecto actual parte de un acuerdo verbal entre el consejero de Obras Públicas, Transportes y Urbanismo, Luis Eduardo Cortés, y el secretario de Estado de Infraestructuras, Albert Vilalta, que ocupa el cargo desde hace sólo tres meses. Fuentes del Ministerio de Fomento han confirmado que se está trabajando en ese proyecto, considerado en la Comunidad "vital para Madrid". "Sin ese túnel, el atasco en los próximos años puede ser muy grave", señalan.Los técnicos de Fomento no se han reunido todavía con los del Gobierno regional para concretar el trazado o la financiación del túnel, pero fuentes conocedoras del proyecto no dudan de que se trata de una idea "seria" que saldrá adelante, diferenciándola de las autopistas subterráneas que impulsa el Ayuntamiento. "El nuevo túnel es tan importante como la ampliación del metro", afirman.

Congestionado

En principio, está previsto un trazado paralelo al túnel de la risa. Éste, que tiene poco más de siete kilómetros de largo, discurre a 20 metros de profundidad. En algunos tramos -Recoletos, por ejemplo-pasa justo bajo la calzada, mientras que en otros -el que pasa por el estadio Santiago Bernabéu- discurre bajo los inmuebles de esa zona. Según Renfe, 458 trenes circulan cada día entre Atocha y Chamartín por ese pasillo ferroviario, que tiene una sección de 9,5 metros y lleva 31 años en servicio.El tráfico del túnel de la risa se divide de la siguiente manera: 38 trenes son de grandes líneas -denominados antes "de largo recorrido"-; unos treinta son regionales, y el resto pertenece al servicio de cercanías que enlaza la capital con los principales municipios de la región. En total, 300.000 viajeros pasan a diario bajo la Castellana en tren.

El último año ha crecido un 8,2% el número de usuarios de cercanías, y Fomento va a empezar el año próximo las obras para llevar las líneas a dos nuevos municipios (Colmenar y Humanes). El nuevo túnel resolvería además el enlace entre las líneas de alta velocidad que unen los diferentes puntos de la Península. Ésta es una de las condiciones que han puesto los empresarios para participar en la financiación del AVE Madrid-Valencia, impulsado por los presidentes de esas dos comunidades autónomas, Eduardo Zaplana y Alberto Ruiz-Gallardón, respectivamente.

La conexión de esa línea -que tendrá sus andenes en Atocha- con el tren veloz a Valladolid y cuadrante norte-noreste (que partirá de la estación de Chamartín) tropieza con las limitaciones actuales del túnel de la risa, que permite sólo velocidades de 60 a 70 kilómetros por hora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de diciembre de 1998

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