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Cuando la propaganda se convierte en obra de arte

El presidente de una empresa publicitaria apuesta por constituir un museo del cartel comercial

El presidente de la agencia publicitaria más antigua de España, un coleccionista y profesor de Política Económica en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y un colectivo de ilustradores y dibujantes, estos últimos reunidos bajo la denominación de Grupo 13 (entre ellos, Fernando Olmos y Julián Santamaría), comparten un proyecto ambicioso, pero realizable, con un poco de suerte y bastante más de ayudas institucionales y, a ser posible, de patrocinadores privados: la creación del Museo del Cartel y del Arte Comercial.La idea se gestó hace unos meses en la cabeza de Francisco García Ruesca, de 84 años, presidente de la empresa de publicidad de su mismo nombre, mientras se dedicaba a la escritura de su libro sobre la historia de la publicidad desde la época prerromana hasta el final del este siglo. "Un día me di cuenta de que no existe en nuestro país un museo del cartel publicitario, a pesar de la importancia histórica de la ilustración española en los últimos 130 años", narra Ruesca, quien ha dedicado toda su carrera a implantar y desarrollar en España las técnicas publicitarias traídas a final de los años cuarenta desde Estados Unidos. Asegura que por ello su empresa es la decana en el gremio de la publicidad.

Fue así como Ruesca se unió al profesor universitario Carlos Velasco Murviedro, poseedor de una colección de 1.500 carteles de propaganda y publicidad comercial elaborados desde 1870 hasta hoy, y también a un grupo de artistas y publicistas, para dar vida al primer museo de ese tipo en España.

Según los promotores del museo, el cartel comercial, hecho en papel, cartón o chapa, es un elemento que ya forma parte de nuestra vita cotidiana y que es imprescindible, además, para conocer el mundo de la publicidad.

"La poca consideración cultural que ha tenido el cartel comercial en nuestro país no ha favorecido su valoración y, sobre todo, su conservación", explica Carlos Velasco. "Ahora se trata de recuperar los ejemplares aún existentes en manos de comerciantes, en las colecciones particulares o aquellos conservados por las familias en forma de compra, préstamo o depósito. Después tendremos que catalogar, estudiar y, en fin, exhibir", añade.

Sin embargo, la creación del museo no será una empresa fácil, como subrayan los mismos promotores. Hasta ahora sólo pueden contar con el apoyo "sólo institucional" de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, y con su propio entusiasmo. "Confíamos en la posibilidad de recabar la colaboración de bancos, empresas y privados", declara Ruesca, "pero todavía no se puede hablar de una fecha concreta: a pesar de nuestro afán y nuestros esfuerzos, necesitamos de una ayuda económica concreta para realizar nuestro proyecto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de diciembre de 1998