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"Ningún Gobierno británico rebajará su compromiso con los gibraltareños"

"¿Sabía que el número de personas que vuela entre el Reino Unido y España es el mayor entre dos países a escala mundial?". Peter James Torry, de 50 años de edad, el nuevo embajador del Reino Unido en España, hace la pregunta, en su despacho de Madrid, sin la intención de obtener respuesta. Es una forma de contar los lazos que unen a ambos países al margen de cualquier retórica historicista. Más allá de Gibraltar, considera que las relaciones entre los dos son excelentes: "Contamos con una gran historia, con una vertiente atlántica, y estamos muy vinculados dentro de la Unión Europea y con la OTAN. Y tanto el inglés como el español son idiomas europeos".Torry califica la "relación personal" del primer ministro británico, Tony Blair, y el presidente de español, José María Aznar, como "muy estrecha". Además, entiende que ambos Gobiernos comparten un enfoque muy parecido respecto a la reforma económica: "El Reino Unido y España, conjuntamente, supusieron el 90% de los nuevos puestos de trabajo creados en Europa".

Aun recién llegado a Madrid, Torry no desconoce España. Su familia compró hace 30 años una casa cerca de Peñíscola. Su caso no es inusual. Cada año, diez millones de británicos -"uno de cada cinco", subraya- viajan a España y 350.000 viven aquí de forma permanente. La cifra supera ampliamente la de ciudadanos con pasaporte británico que residen en Gibraltar, una piedra en el zapato de las relaciones hispano-británicas.

Torry considera que los dos Ejecutivos "están decididos a avanzar en sus relaciones a pesar de las diferencias sobre Gibraltar". En cualquier caso, "ningún Gobierno británico va a rebajar", opina, "el compromiso contraído con los gibraltareños de que no habrá modificaciones en materia de soberanía contra los deseos libremente expresados por ellos mismos". Esto, matiza, no le impide comprender la "perspectiva española" y cree que la "única vía" de avance será una política de cooperación entre España, el Reino Unido y el propio Peñón. "Los ciudadanos de Gibraltar reaccionan ante las presiones del mismo modo que lo harían los españoles", puntualiza.

Casado y con tres hijas, una de las cuales estudia en Madrid, era segundo subsecretario de Estado en el Ministerio de Asuntos Exteriores antes de ser destinado a España. Su carrera diplomática, 28 años en el servicio exterior, le ha llevado a La Habana, Yakarta, Bonn y Washington además de a diversos destinos en Londres.

Torry admite que los intereses británicos y los españoles en la UE son, en algunos aspectos, convergentes. Así, estima que ambos Gobiernos -el uno dice ser laborista y el otro liberal-conservador- comparten, además de intereses comunes sobre la reforma económica, "el enfoque" en la lucha contra el paro, el tráfico y uso de estupefacientes, la delincuencia organizada o el terrorismo.

Las propuestas británicas para el futuro de la defensa europea, reconoce, "han generado mucho interés en España". Asimismo, destaca el interés de su país por el éxito de la moneda europea, el euro, al que se unirán si se consolida y lo aprueban el Parlamento y los ciudadanos británicos en un referéndum.

Torry también admite, sin embargo, que existen planteamientos distintos en asuntos tan importantes como la reforma de la política agrícola común (PAC), la financiación de la UE durante los próximos seis años y la Agenda 2000 en su conjunto: "España es, con mucho, el mayor receptor neto de fondos de la UE. Y el Reino Unido, uno de los mayores contribuyentes pese a que nuestra renta per cápita nos sitúa entre el undécimo o el duodécimo puesto entre los 15". "Incluso", en alusión a Irlanda, "ligeramente por debajo de uno de los receptores de fondos de cohesión".

El nuevo embajador en Madrid confiesa sentirse sorprendido por el "gran número de españoles de cierta edad, incluidos algunos ministros", que le han dicho que son "anglófilos como resultado del tiempo que pasaron en su juventud aprendiendo inglés en el Reino Unido". Pero esa imagen positiva contrasta con esa otra, menos favorable, que a veces dejan los hooligans futbolísticos.

Para Torry, no obstante, esa imagen es tan convencional o falsa como la "vieja" del "país de los beefeaters y del té a las cinco de la tarde". Y para sorprender al periodista, desgrana una serie de preguntas a modo de declaración de intenciones.

"¿Sabía que el Reino Unido exporta más per cápita que Japón o Estados Unidos? ¿Que el distrito financiero de Londres es el mayor del mundo? ¿Que el Reino Unido atrae más inversiones extranjeras directas que los demás países, a excepción de estados Unidos? ¿Que el 40% del total de las inversiones extranjeras en Europa tiene como destinatario al Reino Unido? ¿Que el Reino Unido invierte más en el extranjero que ningún otro país, salvo Estados Unidos, y que en 1995 fueron 400.000 millones de dólares?"

"Lo que quiero apuntar es muy simple. El Reino Unido posee una historia de la que enorgullecerse. Pero también es una país imaginativo, dinámico, adaptable y moderno que mira hacia el futuro, no hacia el pasado", concluye Torry.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998

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