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CARTAS AL DIRECTOR

Reflexión sobre el norte pobre de Madrid

Ha llegado a mis manos el número 1 de la gaceta que el distrito de Tetuán distribuye gratuitamente a los vecinos del barrio y he leído en ella algunos artículos que creo merecen una reflexión por parte del Ayuntamiento de la ciudad y, sobre todo, de sus vecinos.En la primera página, en destacado, se lee:

"El Ayuntamiento de Madrid sustituirá el paso elevado de la glorieta de Cuatro Caminos por un túnel. El coste de la operación es de 2.400 millones, y las obras comenzarán en el segundo semestre de 1999".

En la misma primera página, en el sumario de noticias, dice: "Cuatro zonas de Tetuán, de las más pobres de Madrid".

Y en el desarrollo de la noticia dice que cerca de 35.000 habitantes del distrito en las zonas de Alvarado, Rastrillo, Blanco Argibay y avenida de Asturias el nivel de desempleo llega al 18%, cuando la media de Madrid es del 14%; que el analfabetismo llega al 23%, cuando la media es del 14%; que las casas sin agua y sin retrete llegan al 12%, cuando en la media de Madrid se da el 1%, y sin ducha ni bañera, el 17,6%, cuando la media de Madrid es del 2,8%.

A mayor abundamiento, se van a gastar 50 millones en mejorar los jardines de General Perón, que están en perfectas condiciones.

Aunque naturalmente todo es mejorable, es básico para una buena acción de gobierno establecer un orden de prioridades, y las necesidades de la zona pobre deben prevalecer de modo muy destacado sobre el túnel de Cuatro Caminos.

Eso no va a suponer más que una obra de estética muy discutible donde se van a despilfarrar 2.400 millones, y la pobre obra de la avenida del General Perón, que, en mi opinión, no tiene ninguna necesidad de ejecutarse. Parece que nos sobra el dinero.

Para mayor inri, Izquierda Unida y el Partido Socialista Obrero Español han propuesto una partida de 11.500 millones para la lucha contra la pobreza y el desarrollo social de estos barrios, y ambas propuestas han sido rechazadas por los votos en contra del PP.

Sencillamente, demencial.

Está claro que a este Ayuntamiento sólo le interesan las obras faraónicas que beneficien a la circulación de automóviles, dejando de lado todo lo que podría beneficiar a los madrileños de a pie, que nos sentimos, al menos yo, ciudadanos de segunda.

¿Y para cuándo el Ayuntamiento del señor Manzano erradicará el chabolismo de un modo total y definitivo?

¿Y para cuándo presionará a los automovilistas para que utilicen el transporte público y que sea agradable vivir en la ciudad, en vez de convertirla en un inmenso garaje?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 1998