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China condena a muerte a un gánster por crímenes cometidos en Hong Kong

Por primera vez desde el retorno de Hong Kong a China, una profunda grieta se ha abierto en el principio de la separación de sistemas judiciales de Pekín y de la ex colonia británica, planteando graves dudas sobre la autonomía de la justicia en Hong Kong. La causa es el caso Big Spender, apodo de un gánster de la ex colonia que cometió delitos en ella y que ha sido juzgado en China y condenado a muerte, pena que está abolida en Hong Kong.

Cheung Zekeung, alias Big Spender (Derrochador), debido al tren de vida que llevaba, fue detenido en Cantón el pasado mes de julio. Estaba buscado por tráfico de armas y de explosivos, pero durante la instrucción del sumario se descubrió que era también responsable de dos secuestros -perpetrados en Hong Kong en 1996 y 1997- que le proporcionaron un rescate de 200 millones de dólares (unos 28.000 millones de pesetas), una de las cifras más altas exigidas en el mundo.

Aunque los crímenes fueron perpetrados en Hong Kong, Big Spender y sus secuaces fueron juzgados en Cantón, el lugar de su detención. Pero se da la circunstancia de que la pena de muerte no existe en Hong Kong, mientras que es alegremente aplicada al otro lado de la frontera. Por ello, los familiares de Cheung Zekeung y sus abogados pidieron su extradición a Hong Kong. Pero resulta que las víctimas del secuestro no lo denunciaron en la ex colonia, por lo que su Gobierno no persiguió judicialmente a los secuestradores, con lo que británicos y chinos no lograron ponerse de acuerdo sobre el procedimiento de extradición en los años de transición. Ahora, en Hong Kong temen que se haya sentado un precedente que ponga en peligro el sistema de separación de jurisdicciones, incluida en el régimen "un país, dos sistemas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de noviembre de 1998