FUTBOL / Octava jornada de Liga

Ranieri impone su estilo

El Valencia golea a la italiana a un Zaragoza que se descompone

La apuesta de Ranieri por los resultados comienza a surtir efecto. Desprecia el fútbol elaborado e ignora el juego en el centro del campo para llegar al área contraria; pero los datos son irrefutables: cuatro goles y dos postes a un Zaragoza roto demuestran que las tesis del técnico italiano también tienen defensa.Fue el equipo zaragocista quien hizo todo el desgaste, el que llevó el peso del partido y el que peleó la posesión del balón. Pero fue el Valencia quien puso los goles. Con un fútbol sencillo, perpendicular, basado en largos desplazamientos desde la defensa, el Valencia rompió el partido en el primer minuto de juego con un tanto de Ilie, aunque no fue hasta el segundo periodo cuando goleó.

ZARAGOZA 1 - VALENCIA 4

Zaragoza: Juanmi; Solana (Wooter, m. 77), Sundgren, Aguado, Pablo; Aragón (Gustavo López, m. 46), Acuña, Marcos Vales, Kily González; Jameli (José Ignacio, m. 60) y Milosevic.Valencia: Cañizares; Angulo, Soria, Djukic, Björklund, Carboni; Mendieta, Milla (Popescu, m. 78), Shwarz, Claudio López (Juanfran, m. 84); e Ilie (Lucarelli, m. 63). Goles: 0-1. M. 3. Ilie cruza a la salida de Juanmi tras una pared con Angulo. 1-1. M. 23. Kily González remata con furza tras haber regateado a Björklund. 1-2. M. 68. Lucarelli remata desde el punto de penalti tras un pase con la izquierda de Mendieta. 1-3. M. 79. Trallazo de Schwarz desde la frontal del área. El balón escupe en el larguero y entra. 1-4. M. 85. Mendieta recoge un centro desde la izquierda, mata el balón y dispara con fuerza. Árbitro: Puentes Leira. Amonestó a Djukic, Soria, Björklund, Jameli, Kily Gonzáles, Unos 19.000 espectadores en la Romareda, de ellos unos 1.500 aficionados del Valencia.

Aragón se quedó en el vestuario tras el descanso y los aragoneses deambularon sobre el césped. Rojo tuvo que emplear todo el segundo tiempo en corregir una vez tras otra su planteamiento para contrarrestar las habilidosas maniobras de su colega de banquillo. Ranieri adelantó a Angulo hasta la media punta para aprovechar la ausencia de Aragón y Rojo tuvo que dar marcha atrás incluyendo a José Ignacio. El técnico vasco tuvo que dejar la defensa desguarnecida para buscar el empate y Ranieri incluyó a Popescu para ganar llegada desde medio campo. Cada acción iba seguida de un gol, siempre del Valencia.

El Zaragoza ha vuelto por dónde solía: inseguridad defensiva, excesiva preocupación por el árbitro y las situaciones ajenas al balón y falta de efectividad. Los aragoneses, que comenzaron la Liga sorprendiendo por su solidez, se han venido abajo desde la derrota ante el Madrid.

El Valencia se adelantó en el primer minuto, aguantó tras el empate a la espera del descanso; enfrió el choque tras el intermedio y remató cuando el Zaragoza se había descompuesto. Lo cierto es que demostró un oficio notable. Supo embarullar el partido cuando fue necesario; llevarlo al terreno de la disputa física cuando le convino y al área de Juanmi cuando era necesario. Allí resultó letal. Lucarelli, Schwartz y Mendieta sellaron un triunfo que pudo ser aún más amplio, porque enfrente había un equipo sin defensa, sin centro del campo y con media docena de delanteros peleando en solitario por un balón que nunca llegaba en condiciones.

El público también se desinfló y diez minutos antes del final abandonó de forma masiva el estadio, en un choque que se presumía de celebración y que acabó con la confirmación de que el Valencia tiene cosas que decir con su italianizado sistema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de octubre de 1998.

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