Contraste
Agradecería que algún amable ciudadano me ayudara a entender lo siguiente: 1. Por un lado, tenemos a okupas e insumisos; éstos son, para el ministerio fiscal, peligrosos ejemplos de conducta asocial a los que hay que tratar, con severidad, no sea que cunda el ejemplo: impere la ley y perezca el mundo.
2. Por el otro, tenemos a un dictador con las manos manchadas de sangre, acusado de crímenes contra la humanidad: asesinatos, torturas, secuestros y otros que conforman una larga lista; éste es, para el mismo ministerio fiscal de antes, sujeto de precauciones exquisitas: además, al fin y al cabo, estos pecadillos de juventud sólo tuvieron lugar durante una "sustitución temporal del orden constitucional", seguro que ya no lo hace más. Es curioso el contraste, ¿no les parece?-


























































