La sentencia califica de "no legal" la acción de los "mossos"
VIENE DE LA PÁGINA 1 La juez considera que el hecho de que Enric Carmen, un compañero de Tarrés, empujara a un agente y le llamara imbécil no fue un gesto de fuerza, sino que con ello pretendía obstaculizar la reacción de un agente que quería apoyar una "actuación no legal de sus compañeros". La sentencia mantiene que pese a que algunos mossos refirieron haber oído amenazas del grupo, integrado por unas 20 personas, no pudieron concretar en qué consistieron. La resolución judicial añade que "las frases despectivas, desconsideradas, groseras y evidenciadoras de intolerancia hacia un agente castellanohablante" no pueden considerarse una amenaza. Los mossos persiguieron a Tarrés, que huyó corriendo. A pesar de que se resistió activamente a la detención, la sentencia no considera relevante esta actitud, puesto que ninguno de los agentes de la policía autonómica advirtió a Tarrés de que debía identificarse, ni se le dio el alto cuando intentó escapar. Los agentes de la policía autonómica colocaron al futuro novio ante la salida de emergencia de una discoteca, donde se produjo un forcejeo. La reacción de resistencia de Tarrés y el golpe que propinó a uno de los agentes que intentaban detenerlo se enmarca en un contexto de miedo ante la respuesta policial. La juez mantiene que de ninguna manera puede ampararse en la legalidad la persecución y reducción física de una persona para identificarla, coactivamente, sin previo requerimiento. A partir de esta actuación incorrecta de los Mossos d"Esquadra, desaparece el principio legal de protección hacia los agentes de la autoridad en que se basaba la acusación.


























































