Histeria policial
La cosa no pasó a mayores. Pero contribuyó a aumentar la tensión por minutos. Los ánimos de los escoltas del presidente Zaplana y del amplio despliegue de policías presentes en la Facultad de Medicina se alteraron desde bien temprano, cuando después de realizar un sencillo acto de protesta -en el que universitarios del colectivo AEN pretendían hacerle llega al consejero de Educación, Francisco Camps, la Flexión verbal de Enric Valor, un abecedario y una tabla de multiplicar- empezaron a interrogar y a pedir identificaciones a todo el que quisiera acceder al recinto. El nerviosismo y la histeria de algunos agentes de paisano por "identificar a los delincuentes", como relató a este periódico uno de los servidores de la ley, no logró, sin embargo, empañar el buen humor de los académicos, rectores y políticos. Pese al intento de ciertos cargos del PP de responsabilizar a "los cachorros" de los socialistas, ni Joan Romero, secretario general del PSPV, ni Glòria Marcos, de Esquerra Unida, perdieron la sonrisa que marcó la jornada. Más apurado se las vio el delegado de Gobierno, Carlos Gónzalez Cepeda, pese a que no tuvo que llamar a los antidisturbios que ya habían hecho acto de presencia.


























































