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"Tenemos muchos menos prejuicios que los oyentes"

No oye los sonidos agudos. Ni los timbres de la puerta o del teléfono, ni los silbatos, ni los cantos de los pájaros o a las mujeres con voz muy aguda. Leandro Rodríguez sufre desde siempre una deficiencia auditiva llamada hipoacusia, tiene 27 años y está diplomado en la carrera de Trabajo Social, oficio que está ejerciendo.Antes estudió en un un colegio normal, de oyentes, el de Huérfanos de la Armada de Madrid. "Pero llevo desde que recuerdo yendo a clases de logopedia todas las tardes", explica. Y cuenta lo difícil que le ha resultado integrarse en la sociedad, a pesar de que empezó a hablar a los cinco años. Siempre ha tenido muchos problemas de comunicación, pero desde que aprendíó la lengua de signos, hace cuatro años, se siente mejor: "Ahora soy bilingüe y creo que un sordo debe tener como primera lengua la de signos. Al empezar a comunicarme con otros sordos me ha asombrado que tenemos muchos menos prejuicios que los oyentes, aceptamos mejor las diferencias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de septiembre de 1998

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