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VUELTA 98

El Banesto sentencia en Navacerrada

Jiménez recupera el "maillot" amarillo, pero se lo cederá previsiblemente hoy a Olano en la contrarreloj final

El mejor escalador de la Vuelta recuperó el liderato en Navacerrada. José María Jiménez cogió prestado el jersey amarillo a su compañero y jefe de equipo, Abraham Olano. A nadie le extrañó la situación. El Banesto había previsto esta posibilidad. Se trataba de no ceder la prenda a Jalabert ni a Escartín, los principales adversarios. Jiménez era la pieza. El guión de la jornada indicaba un ataque furibundo del Kelme en la última oportunidad de golpear a Olano. Así sucedió. Pero el impacto resultó ser menor para los intereses del guipuzcoano. Olano cedió más de un minuto a Escartín en la meta de Navacerrada, pero la candidatura del aragonés no representa un obstáculo serio ante la contrarrelojo de hoy en Fuenlabrada. Olano sufrió ayer, como siempre lo hace cuesta arriba, pero reinvidicó su condición de líder. Fue superado por los Kelme pero no sólo derribó a Jalabert sino que lo descartó en la general. La Vuelta tiene nombre español. Jiménez, Escartín, Olano y Heras ocupan las cuatro primeras posiciones. Entre ellos pueden repartirse el podio, aunque la amenaza de Jalabert -quinto- es patente. El resto de nombres ya no importan. "Ahora le toca resolver a Abraham", sintetizó Jiménez.La jornada fue la más dura de la Vuelta. El día se levantó gris y pronto la lluvia y el viento se unieron a los corredores como compañeros de viaje.

Nada estaba definido y el margen de maniobra era amplio. La ofensiva correspondía al Kelme. La defensa, al Banesto. La batalla, sin embargo, se amplió a varios equipos más. Fue el Festina quien desencadenó las hostilidades en el intento de hacer saltar la banca. Virenque intentó un ataque épico, desde lejos. Tenía por delante un terreno apropiado a sus condiciones. El impulso del francés fue tremendo. Mucha voluntad, fuerza en los primeros kilómetros, pero nada más. Los más de cuatro minutos de ventaja que tuvo sobre todos los favoritos -estuvo a 17 segundos del jersey amarillo- resultó un espejismo. Su osadía la acabó pagando. Perdió 13 minutos.

La etapa se convirtió en una carrera de eliminación. Los equipos aspirantes al premio mayor lanzaron a sus escuderos hacia adelante con la misión de hacer de puente en la zona definitiva, esos últimos kilómetros pendiente arriba. En el alto de los Leones la carrera iba rota. Un grupo importante integrado por tres Festina (Virenque, Zülle y Uriarte), dos Kelme (Escartín y Rubiera) y dos Banestos (Jiménez y Beltrán). Casi a un minuto viajaba Olano bien protegido por Odriozola y Txente García. Jalabert, el teórico adversario principal de Olano, justo a su rueda. La situación estaba controlada por el Banesto. Quedaban todavía 50 kilómetros a meta.

Txente García se convirtió en un seguro de Olano en el descenso del puerto y luego en el llano. Su aceleración fue tan exagerada que Eusebio Unzue, su director, mandó parar al corredor. No era porque había perdido a Olano -entre los dos hacen una magnífica pareja de contrarrelojistas- sino porque el desgaste era gratuito. La bajada del puerto de los Leones resultó algo peligrosa. Zülle practicó el mountain bike al evitar una caída de Rubiera.

La reorganización se impuso en el llano, en el trayecto de enlace hacia Navacerrada. Al Banesto se le alió la fortuna al comprobar que el grupo de cabeza iba perdiendo unidades en beneficio del equipo del líder. Zülle perdió a Virenque y a Uriarte, y Escartín se quedaba sin la compañía de Rubiera. Jiménez seguía su faena de controlador.

A 15 kilómetros de la meta se produjo la reagrupación entre todos los favoritos. Comenzaba otra carrera. La definitiva. Fue Zülle quien lanzó la iniciativa. Y cómo no, Jiménez a su rueda, ejerciendo de freno. Faltaban por llegar las rampas más duras. Arriba les esperaba una densa niebla, frío y lluvia.

Mientras a Roberto Heras se le veía con el cuchillo entre los dientes. Tímidos ataques del Kelme anulados por el especialista Jiménez. Siete kilómetros a meta. Heras lanzó el cuchillo y salió disparado. Escartín a su rueda. Fue rápido Jiménez al enlazar con los Kelme. También Armstrong. El grupo abrió hueco con Olano y fueron sumando segundos. Zintchenko, que se había escapado en el llano, fue alcanzado y continuó la subida en el grupo.

Beltrán marcaba el paso a Olano. El guipuzcoano supo mantener la calma. Zülle andaba destrozado por detrás. Jalabert pronto perdió comba con el guipuzcoano. Sólo quedaba centrarse en perder el tiempo suficiente para rematar en la contrarreloj. Olano tuvo un pequeño desfallecimiento a cuatro kilómetros de meta cuando su fiel escudero Beltrán tuvo que ceder. Fue ahí donde salió el carácter de un líder. Un golpe de pedal enérgico y vuelta al ritmo deseado. Olano perdió el jersey amarillo. Se lo prestó al Chaba con la intención de recuperarlo hoy en Fuenlabrada.

CLASIFICACIONES

20ª ETAPA. SEGOVIA-NAVACERRADA. 206 KILÓMETROS. 1. Zintchenko (Vitalicio), 5h 33m 33s. 2. Heras (Kelme), mt. 3. Jiménez (Banesto), mt. 4. Escartín (Kelme), mt. 5. Armstrong (US Postal), mt. 6. Serpellini (Brescialat) a 1.07m. 7. Olano (Banesto), a 1.09m. 8. Serrano (Kelme), a 1.18. 9. Jalabert (ONCE), a 1.48m. 10. Á.G.Galdeano (Euskadi), a 2.01m.

GENERAL. 1. Jiménez, 88h48m17s. 2. Escartín, a 6s. 3. Olano, a 38s. 4. Heras, a 1.34m. 5. Jalabert, a 1.40m. 6. Armstrong, a 2.49m. 7. Galdeano, a 4.33m. 8. Zülle (Festina), a 6.44m. 9. Serpellini, a 7.28m. 10. Serrano, a 7.41m.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de septiembre de 1998