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Los artistas pasan por el diván

"Nadie comprendía el perfume/ de la oscura magnolia de tu vientre". Así comienza Diván del Timorato, el que hasta este año era el poema menos conocido de Federico Gracia Loca y que dejará de sello después de su centenario. La voz de Carlos Cano inició el camino de que han seguido los pinceles de 21 artistas andaluces. Son precisamente estos 21 artistas los que se han repartido las tócalas y las casadas. A cada uno le ha tocado enfrentarse con un verso y darle forma en un cuadro. El resultado, que se inauguró ayer en la sala San Hermenéutica de Sevilla, es una lectura plástica de los versos. La Bienal de Flamenco, organizadora de la exposición que estará abierta hasta el 4 de octubre, no ha querido quedarse al margen de los homenajes que está recibiendo el poeta. En los repartos, algunos se han quejado de su suerte al tener que llevar al lienzo las bellas, pero disparatadas, palabras del granadino. A Pedro Simón, además comisario de la muestra, le ha tocado Gacela del amor imprevisto y ha decidido materializar la magnolia oscura, una empresa difícil que ha resuelto con su particular abstracción. Pedro Simón y Emilio Sola, productor de la muestra que se titula Pintores sobre el diván, han decidido que ya es hora de que los artistas tomen la batuta. "El colectivo de pintores debemos tener iniciativas propias, como esta, y no esperar siempre a que nos llamen las galerías privadas", comenta Sola que ha convertido el pecho herido del que habla su gacela en un cuadrado. "El cuadrado es la alegoría del pecho y la grieta que lo atraviesa es la daga del amor", explica. Casida de la rosa, el verso que le ha tocado a José María Larrondo, le viene como anillo al dedo para su pintura. "He desintegrado los elementos de la rosa para que alcance otro grado de significación. Los pétalos forman un fondo poético y el tallo, una corona, que puede ser la de Baco o la de un mártir", explica Larrondo. Aunque casi todo son óleos, José Márquez ha optado por un collage, realizado con recortes de revistas pornográficas, en el que representa a una diosa Siva. A Fausto Velázquez le ha tocado Casida de la mano imposible, un verso muy difícil de llevar al terreno plástico que él ha solucionado descomponiendo dibujos de Lorca y recreando su lenguaje con esos elementos. En la muestra, en la que participan también Enrique Brinkmann, Julio Juste y Pablo Sycet entre otros, Manolo Cuervo ha encerrado a la Gacela de la muerte oscura en el contorno de una cabeza. El artista retoma así la abstracción del principio de su carrera, pero le añade un elemento figurativo. Abstracto es también la obra de Juan Manuel Braza, que no he tenido dificultad en sumergirse en el mundo sensual del poema; mientras que Luz López ha interpretado las Palomas oscuras de su casida como un abrazo, "una dualidad masculino-femenina".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1998

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