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Desmantelada una red de inmigración ilegal que también falsificaba billetes

Harvey Cano Z., de 47 años, se mantenía a flote con dos negocios separados pero igualmente perseguidos: la inmigración ilegal y la falsificación de moneda. Y lo hacía a lo grande. La policía sostiene que Harvey no sólo disponía de una imprenta clandestina para falsificar a gusto todo tipo de billetes, sino que se había especializado en comprar pasaportes robados que luego él mismo modificaba o enviaba a su organización en Colombia para la introducción ilegal de inmigrantes. Fuentes de la investigación calculan que hasta 200 personas pudieron entrar en un año en España por esta vía.

En la operación que culminó con la detención de Harvey, el Grupo I de la Brigada Central de Extranjeros recuperó 30 de los 800 visados Schengen que en diciembre pasado habían sido robados en la Embajada de Grecia. Este tipo de documentos es el más cotizado del mercado negro. Su valor puede rondar el millón de pesetas por unidad. Este elevado precio se debe tanto a la dificultad para conseguirlos como a que son documentos prácticamente imposibles de falsificar y que abren las puertas de los puestos fronterizos más codiciados: España, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Portugal, Grecia, Austria, Suecia y Finlandia.Los investigadores del Grupo I consideran que Harvey no participó en el robo -un golpe ejecutado por especialistas-, pero que posteriormente compró un lote, al igual que hacía con los pasaportes y documentos de identidad robados.

Estos últimos papeles, siempre según la versión policial, tenían en manos de Harvey dos destinos. Uno era su envío inmediato a Colombia sin ser manipulados. Allí se falsificaban a la carta. Es decir, se buscaban documentos que coincidiesen en edad y sexo con el cliente que los requería, de modo que sólo se les cambiaba la fotografía. Por un pasaporte de este tipo, el cliente paga cerca de un millón de pesetas. "Con este documento, el inmigrante vuela a cualquier país del espacio Schengen que no sea España. Es una forma de aprovechar la menor pericia de estos puestos fronterizos en documentos españoles. Una vez cruzada esta barrera ya no hay controles para llegar a España", señaló el jefe del Grupo I. El segundo destino de los documentos robados era su falsificación en España. "Eso lo hacía para inmigrantes que ya estaban en el país y que querían quedarse o circular por la UE", añadió.

Para conseguir estos documentos, Harvey se movía por los bares de Vallecas y Centro, donde es frecuente su venta. Y fue su cercanía a estos lugares lo que condujo a su detención. El Grupo I seguía la pista de un tal Harvey, por su presunta relación con una red de falsificación de billetes. Al descubrir sus movimientos en estos locales, los agentes emprendieron su vigilancia. Y el resultado les desbordó. Además de destapar su presunta conexión con la inmigración ilegal, la policia decomisó 6.800.000 pesetas en billetes falsos de 1.000, 2.000, 5.000 y 10.000, así como una imprenta clandestina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de septiembre de 1998

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