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NECROLÓGICAS

En memoria de Arturo Cuadrado

El pasado día 6 de agosto falleció en Buenos Aires el escritor exiliado Arturo Cuadrado Moure, a la edad de 94 años, víctima de un paro cardiaco. Había nacido en Denia (Alicante) el 3 de mayo de 1904, donde su padre ejercía como maestro nacional; al fallecer éste se traslada con su madre y hermanos a Galicia.En Santiago participa intensamente -de 1920 a julio de 1936- en la vida cultural desde su librería y editorial Niké, fundando periódicos y revistas como Resol y Hojilla volandera del pueblo. Desde 1929 hasta la sublevación militar y la guerra civil colabora habitualmente en la prensa (El País Gallego, de Santiago; El Pueblo Gallego, de Vigo; Yunque, de Lugo; Política y El Sol, de Madrid, o El Mercantil, de Valencia, entre los más importantes).

En julio de 1936 es elegido para presentar el Estatuto, que acababa de ser apoyado en referéndum por los electores gallegos, ante las Cortes Republicanas. Según me confesó en Buenos Aires, "un amigo de derechas" en Santiago le despidió el 16 de julio con la frase enigmática: "Cuadrado, no vuelvas a Galicia, quédate unos días por Madrid". La advertencia tuvo un sentido trágico: la mayoría de sus compañeros del Ayuntamiento de Santiago, incluido el propio alcalde, el galleguista Ángel Casal, serían asesinados.

La sublevación militar le sorprende en Madrid. En Valencia edita su primer libro de poemas, Aviones, dentro de la poesía comprometida que las dolorosas y trágicas circunstancias históricas exigían; participa activamente en las campañas y mítines de apoyo a la República desde las páginas de Nova Galiza, editada en Barcelona, y en la edición de El combatiente del Este, con Antonio Sánchez Barbudo, J. Otero Espasandín y Rafael Dieste. Pablo Neruda le facilitó, al final de la guerra, el salvoconducto que le permitió pasar de Francia al exilio de Buenos Aires. Entre la masa de exiliados va a encontrar la amistad del pintor Luis Seoane y, más tarde, del poeta Lorenzo Varela, llegado de México. Arturo Cuadrado participa con ellos en la fundación de editoriales: EMECÉ, Nova y Botella al Mar; aquí publica dos libros de poemas, Soledad imposible y Amar sin amor (1981); pero sobre todo aparecen los innumerables prólogos e introducciones que Cuadrado creó durante más de 40 años y las colecciones Camino de Santiago, Hórreo, Dorna y Pomba, que suponen la pervivencia de la cultura gallega y del gallego como lengua literaria durante los "oscuros años" en que el franquismo lo relegó al uso rural y doméstico. Tras el restablecimiento de la democracia realizó varios viajes por España invitado por la Xunta de Galicia. Todavía en los últimos años de su larga vida siguió dirigiendo Botella al Mar y Ediciones Hombre al Agua, así como el periódico Galicia, órgano de la Federación de Sociedades Gallegas de la Argentina.

Con Arturo Cuadrado desaparece uno de los últimos ejemplos vivientes de aquella dignidad civil que los demócratas españoles supieron ofrecer al mundo. - JOSÉ RIVEIRO ESPASANDÍN es miembro del Grupo de Estudios del Exilio Literario de la Universidad Autónoma de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de septiembre de 1998