Cartas al director
i

Pintadas y pancartas (P y P)

Sería interesante, algún día, hacer un estudio sobre las pintadas yla ciudad de Alicante. Las ha habido. Las hay. Y por lo que veo, las habrá. La mayoría de corte político, social, humanitario. En épocas pasadas duraban un suspiro, si es que no te pillaban. Ahora lo triste son esas pintadas, que no graffitis, que inundan, ensucian y afean nuestros edificios y fachadas. Respecto a las pancartas, son caras. Nuestras actuales instituciones han inundado la ciudad con postes y pancartas coloristas. Pero las hay más cutres, más pobres. Y en donde una tela blanca arrugada lanza un mensaje mucho más reivindicativo. Y es que ahora, nuestra ciudad, concretamente el pasado fin de semana, 18 de julio, coincidían pintadas y pancartas. Pero de las otras. La de ciudadanos o colectivos que toman conciencia por temas específicos. No son por temas ajenos, que está muy bien, sino por temas muy nuestros. Y han aparecido esas pintadas y pancartas, justo, en lugares emblemáticos, por obras polémicas que están en boca de muchos. Paseíto de Ramiro, Plaza Nueva y el Bencantil. Las pintadas del Paseíto de Ramiro, realizadas en los impresionantes bloques de cemento, dice: "De llorar, ¿pero, cómo se come esto?". En la Plaza Nueva, interminable, que según me ha dicho un pajarito, se están muriendo los peces que se metieron a prueba, hay una pancarta en la tela metálica: "Los peces a la mar. Y Alperi a la pecera". Con dibujito incluido del tiburoncillo. Y en el Benacantil, en la prolongación de Alfonso el Sabio y a causa del posible Palacio de Congresos, y demás polémica, hay pintada y pancarta. Pintada en una muralla de hormigón: "Aquí no lo queremos". Y en la pancarta: "Movilízate. Matorrales sí. El Benacantil es tuyo". Creo que tanto pintadas como pancartas con los hechos que se alertan o denuncian hablan por sí solas. No hace falta mayor explicación. Y es que uno preferiría que se acometieran las necesidades reales de la ciudad de Alicante, no las de otra ciudad, la de la Luz, que no tengo el gusto de conocer (creo que ellos tampoco), y que sinceramente me importa un huevo, con perdón. Y que encima nos va a costar parte del otro. Nuestro verano transcurre entre pintadas y pancartas reivindicativas e invitaciones con cajas-chinas anunciando inauguraciones de otras ciudades a base de despilfarros millonarios... y horteras. Por favor, arreglemos de una puñetera vez la nuestra. -Paco Huesca. Alicante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de agosto de 1998.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50